• Cámara al Hombro - La tauromaquia en el punto de mira en España
viernes, 20 de octubre de 2017 6:24

España es un país cuyas tradiciones, aunque ancestrales, no resultan del agrado de todos por la crueldad con que se trata a algunos animales, en especial los toros.

En España, la tauromaquia está más en entredicho que nunca. Los animalistas reúnen a miles de personas en el centro de Madrid, capital española, para acabar con las corridas de toro mientras que sus defensores aseguran que es una industria que genera millones de euros además de una tradición centenaria.

Por ahora en el Congreso son pocos los movimientos para acabar con las corridas de toros aunque ya hay dos regiones en España donde se han prohibido.

Abolir, derogar, dejar sin vigencia una ley, precepto o costumbre. Eso es lo que quieren estas decenas de miles de personas. Abolir la tauromaquia. Más de 50 organizaciones han convocado esta movilización antitaurina.

Aseguran que los animales son torturados y ejecutados en nombre de la tauromaquia, una tradición que no tiene cabida en el siglo XXI.

Las 50 organizaciones han redactado una propuesta legal conocida como Ley Cero. Una ley definitiva que acaba no solo con las corridas de toros. También pide el cierre de los circos, zoos y delfinarios y la limitación de la caza.

Más de 150.000 personas ya han apoyado esta propuesta legal. Un texto que ya tienen todos los partidos políticos y que las organizaciones convocantes esperan ratifiquen como la ley definitiva de protección para los animales.

El argumentario del lobby a favor de la tauromaquia subraya que es una tradición cultural, que mueve una industria económica de unos 3.000 millones de euros al año, que beneficia a más de 100 sectores con su actividad y que es la marca de reconocimiento para el turista extranjero. Sobre si la tauromaquia tiene más o menos simpatizantes entre las nuevas generaciones lo tienen claro.

Nos acercamos a una escuela taurina. Está en Colmenar Viejo, un pueblo a 30 kilómetros de Madrid. Aquí la tradición es fuerte y algunos chavales anhelan convertirse en toreros.

No tienen más de 15 años y saben que la mayoría de sus compañeros prefieren el fútbol o las videoconsolas. Cuando le preguntas por acabar con la tauromaquia solo piden respeto. No ven el maltrato al toro.

Sin embargo los defensores de los derechos de los toros no van a parar en su empeño. Dudan de las cifras económicas de los simpatizantes taurinos y aseguran que en pleno siglo XXI no se puede definir como arte.

Según el Ministerio de Cultura solo el 9,5 % de la población acuden a un evento taurino al menos una vez al año. Para los animalistas esa es la esperanza que tienen para que desaparezcan los toros, esa y que los políticos decidan acabar con esta tradición.

Rafael González, Madrid.

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