• Cámara al Hombro: Muerte de humedales impacta ambiente y sociedad en Panamá
viernes, 25 de mayo de 2018 4:50

La presión por acciones humanas y por procesos naturales ha generado un acelerado proceso de muerte de los manglares panameños. Una acelerada dinámica de sedimentación, los pésimos niveles de calidad del agua, la pérdida de áreas verdes por el avance urbanístico, han propiciado el deterioro de los humedales.

Según datos del Ministerio de Ambiente, la República de Panamá posee en la actualidad unas 177 mil hectáreas de manglar, encontrándose los de mayor cobertura en el golfo de San Miguel, el golfo de Chiriquí y la bahía de Panamá, este último ha sido particularmente impactado por el crecimiento acelerado y sin controles en la capital del país centroamericano.

Este ecosistema, incluido desde 2003 en la lista Ramsar de Humedales de Importancia Internacional, juega un papel significativo, no solo para los seres humanos, sino también para especies terrestres, marinas y aves migratorias. Además, científicos informan que colaboran en el control y protección contra inundaciones y tormentas; siendo ahí donde se sitúan las principales preocupaciones de los residentes en sus áreas aledañas.

Para los afectados, ambientalistas y otros expertos, el principal deterioro en materia ambiental se encuentra en medio del sistema administrativo de gobierno, cuyas autoridades representan intereses políticos que no siempre coinciden con los sociales.

Hace pocos meses, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Panamá revocó el permiso de construcción de un oleoducto dentro de los límites del sitio protegido humedal Bahía de Panamá, luego de que ese mismo organismo hubiese avalado los estudios de impacto ambiental en mayo de 2017 y que previamente había sido anulado en 2014 por el Ministerio de Ambiente.

En medio de este desorden institucional e indicios de corrupción, los vecinos del humedal bahía de Panamá son los principales afectados con la llegada de las fuertes lluvias, que con la muerte lenta del manglar, incrementa la constancia y el volumen de las inundaciones.

John Alonso, Ciudad de Panamá.

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