• Foro Abierto: Bolivia, el odio se abre paso
martes, 19 de noviembre de 2019 15:45

La violencia policial se ha convertido en la nueva cara de Bolivia una semana después de que Evo Morales dimitiera como presidente tras denunciar un “golpe de Estado”.

El Gobierno interino de Jeanine Áñez ha dado luz verde a operaciones conjuntas de la Policía y el Ejército con el pretexto de pacificar el país. En otras palabras, se trata de la autorización para disparar contra los manifestantes que continúan mostrando su respaldo al dimitido mandatario.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha calificado de grave la exención a los militares. Sin embargo, desde el Ejecutivo en funciones dicen que no se trata de una licencia para matar, una afirmación desmentida por la realidad, pues al menos ya son nueve los simpatizantes de Morales muertos por disparos de los uniformados, mientras hay una treintena de campesinos heridos, algunos en estado crítico con graves lesiones en la cabeza por arma de fuego.

La posibilidad de que la nación andina se aboque a una guerra civil ha empezado a cobrar fuerza tras las muestras cada vez más extendidas de un sentimiento de rechazo entre la población blanca pudiente y los sectores campesinos e indígenas.

María Lois, doctora en Ciencias Políticas y profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), opina que en Bolivia se está produciendo una clara violación de los derechos humanos y es enfática al afirmar que nada justifica el exceso de fuerza ni la violencia contra los ciudadanos.

Natalia Villena, representante de la Coordinadora Todos Juntos por Bolivia, rechaza la idea del golpe de Estado y señala que la presidenta interina, Jeanine Áñez, está intentando pacificar el país y convocar unas elecciones con garantías.

Anjuli Romero, consultora política, considera que Evo Morales es uno de los incitadores a la violencia en la crisis actual y añade que las nuevas elecciones que se convoquen, para ser creíbles, no deben tenerlo en cuenta como candidato.

Victoria Foronda, integrante del colectivo boliviano Raíces, cree que lo que ocurre en Bolivia es un golpe de Estado imperialista para hacerse con las riquezas naturales del país y recuerda que Evo Morales le devolvió la dignidad al pueblo boliviano.

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