El Parlamento Europeo (PE) ha incluido al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán en la lista de las denominadas organizaciones terroristas del bloque de 27 miembros, junto a grupos como Daesh y Al-Qaeda, una decisión que no obedece a una lógica de campo, sino a las tendencias políticas occidentales.
Fue catalogada como organización terrorista por Estados Unidos en 2019 durante la primera administración Donal Trump, por Canadá en 2024 y por Australia en 2025.
En las últimas décadas, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica ha demostrado un desempeño notable, particularmente en la lucha contra el grupo terrorista Daesh y durante la guerra de 12 días lanzada por el régimen israelí contra el país en junio de 2025.
¿Qué sabemos entonces sobre esta fuerza militar?
Custodiando la Revolución
El CGRI se estableció poco después de la victoria de la Revolución Islámica de 1979, por orden del fundador de la Revolución, el Imam Jomeini (que en paz descanse), con el objetivo de proteger a la República Islámica junto al Ejército.
Se trata de una fuerza poderosa de élite comprometida con los objetivos de la Revolución Islámica y dedicada a defender sus valores y principios.
La Constitución iraní estipula que “el Cuerpo de Guardianes se mantendrá firme e inquebrantable para cumplir su función de salvaguardar la Revolución y sus logros”.
Se considera parte de las fuerzas armadas oficiales, pero cuenta con sus propias fuerzas especializadas terrestres, marítimas y aeroespaciales.
Según la Constitución, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica es una institución oficial, inseparable e integral de la estructura de defensa y soberanía de la República Islámica de Irán.
También la Constitución señaló que la ley define “los límites de las funciones de estas fuerzas, el alcance de sus responsabilidades y el de las demás fuerzas armadas, enfatizando la cooperación y la coordinación fraternal entre ellas”.
Brazo económico del Gobierno
Asimismo, utiliza sus capacidades para contribuir al gobierno en el desarrollo del país y su cuartel general de construcción Jatam al-Anbiya se ha convertido en uno de los actores más destacados del sector de la construcción y la contratación, con proyectos que abarcan desde la minería y las infraestructuras hasta la extracción de petróleo.
Además de las fuerzas militares, el CGRI cuenta con la Fuerza de Resistencia Basich, una fuerza popular formada por voluntarios, fundada por órdenes del Imam Jomeini en noviembre de 1979.
El Basich es una filial del CGRI, que se formó con el objetivo de crear las capacidades necesarias en todos los ciudadanos que creen en la Constitución y los objetivos de la Revolución Islámica de Irán para defender el país, el sistema de la República Islámica, y también para ayudar a la nación en caso de desastres y eventos inesperados, en coordinación con las autoridades pertinentes.
El Cuerpo de Guardianes, a través de la “Fuerza Quds”, formó el vínculo entre Irán y sus facciones aliadas en la región que forman parte de lo que se conoce como el “Eje de la Resistencia”, como Hezbolá en el Líbano, HAMAS en Gaza, facciones que participan en las Fuerzas de Movilización Popular Iraquí y Ansarolá en Yemen.
El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, nombra a los comandantes superiores del CGRI, y actualmente está bajo el mando del general de división Mohamad Pakpur, quien fue designado su comandante en jefe en junio de 2025 tras el asesinato de Hosein Salami al comienzo de la guerra israelí contra Irán.
El CGRI y la lucha contra Daesh: datos de campo
El CGRI, como institución nacida de la Revolución Islámica, ha desempeñado un papel clave en el desarrollo regional y la seguridad nacional de Irán durante las últimas cinco décadas. Entre sus logros destacables se incluyen la derrota de Daesh y la lucha contra los grupos terroristas en la región, lo que demuestra el doble rasero de Occidente a la hora de definir el terrorismo.
En cuanto a Daesh, el surgimiento de este grupo terrorista takfirí en 2013-2014 y su rápida expansión por Irak y Siria representaron una grave amenaza para toda la región. Muchos analistas creen que, de haber continuado el avance de Daesh, no solo se habrían derrumbado los gobiernos de Irak y Siria, sino que una ola de inestabilidad podría haberse extendido a los países vecinos, incluido Irán.
En este contexto, Irán y su Cuerpo de Guardianes, especialmente bajo el mando del mártir Qassem Soleimani, excomandante de la Fuerza Quds, entraron en acción por invitación oficial de los gobiernos de Irak y Siria y, con la mentalidad y la estrategia de defensa regional, lograron derrotar al grupo Daesh en gran parte de estos dos países, en cooperación con las fuerzas populares y los ejércitos oficiales.
A petición de los gobiernos de Irak y Siria, Irán proporcionó asesoramiento militar, entrenamiento para las fuerzas locales y apoyo consultivo. La Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes fue el actor central en la ejecución de estas operaciones.
En Irak, tras los repentinos avances de Daesh y la caída de Mosul en 2014, la infraestructura de defensa del país se vio gravemente debilitada. Numerosos informes indican que Irán, mediante el despliegue de asesores militares y el apoyo a las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), desempeñó un papel crucial en la estabilización de las líneas defensivas de Bagdad, Samarra y Karbala.
Numerosos comandantes iraquíes han reconocido en entrevistas que el entrenamiento impartido por asesores iraníes mejoró significativamente la capacidad de combate de las fuerzas iraquíes. La coordinación entre las tropas iraquíes y los grupos locales para hacer frente a Daesh formó parte de las actividades realizadas bajo la función de asesoramiento de Irán, según fuentes oficiales iraquíes.
De particular importancia fue la presencia eficaz y decisiva del mártir teniente general Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del CGRI. Su liderazgo fue clave para destruir gran parte de las fuerzas y el equipo de Daesh y asegurar la derrota definitiva del grupo terrorista en Irak.
Una situación similar se desarrolló en Siria. Tras el inicio de los disturbios en 2011, el gobierno sirio perdió el control de amplias zonas del país durante los primeros años de la crisis. Ante la expansión de Daesh en el este de Siria y la amenaza a Damasco, Irán empezó, a petición del gobierno sirio, brindar apoyo consultivo.
Los analistas militares creen que estas colaboraciones fueron cruciales para evitar la caída de Damasco y recuperar zonas clave. La presencia de asesores del CGRI en operaciones como la liberación de ciudades estratégicas sirias, como Alepo y Abu Kamal (o Al-Bukamal), en particular mediante la coordinación con el ejército sirio y las fuerzas locales, fue clave en estos éxitos.
Junto con estos esfuerzos, un factor clave fue el papel de Irán en la configuración de las milicias sirias locales y la formación de unidades de combate como las Brigadas Zainabiyoun, cuyos integrantes fueron combatientes voluntarios pakistaníes, y Fatemiyoun, compuesta por combatientes voluntarios afganos, junto con la participación del Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá). Estas fuerzas desempeñaron un papel crucial en la lucha contra Daesh, estableciendo una sólida barrera contra sus avances y repeliendo gradualmente a sus miembros.
Al entrenar y equipar a las fuerzas populares iraquíes Al-Hashad Al-Shabi y a las Fuerzas de Defensa Nacional en Siria, el CGRI contribuyó a crear un Eje de Resistencia que finalmente logró liberar las ciudades de Ramadi, Tikrit, Faluya y Deir Ezzor de las garras de Daesh, zonas que anteriormente estaban bajo su control.
Además, las operaciones con misiles y drones del CGRI contra los centros de Daesh en Siria en 2017 y posteriormente también contribuyeron significativamente a reducir la capacidad operativa del grupo terrorista. Por ejemplo, las operaciones realizadas con misiles de largo alcance desde el interior de Irán contra las bases de Daesh en Deir Ezzor demostraron la voluntad y la capacidad operativa de Irán para hacer frente al terrorismo internacional.
Centros de investigación internacionales han destacado que la coordinación entre las fuerzas sirias y el apoyo asesor externo fue uno de los principales factores de la derrota final de Daesh. Finalmente, el mártir general Qasem Soleimani informó en una carta al Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, que con la liberación de Al-Bukamal en Siria a finales de noviembre de 2017, Daesh había sido finalmente derrotado.
Tras este logro, el presidente de EE.UU. ordenó directamente una operación para asesinar al general Soleimani, quién fue martirizado junto al comandante iraquí, Abu Mahdi al-Muhandis, ambos actores clave en la lucha antiterrorista regional, en un ataque estadounidense cerca de Bagdad el 3 de enero de 2020.
Actuación del CGRI para frustrar la guerra israelí-estadounidense en Irán
Durante la guerra de 12 días lanzada contra el país persa en junio de 2025, descrita como uno de los enfrentamientos directos más intensos entre Irán y el régimen israelí, el Cuerpo de Guardianes desempeñó un papel central en la respuesta militar iraní. El conflicto estalló tras una serie de tensiones de seguridad y ataques de represalia, y rápidamente escaló hasta alcanzar un nivel sin precedentes de intercambios aéreos, de misiles y de drones.
Los analistas regionales creen que este enfrentamiento marcó un punto de inflexión en la demostración de las capacidades de disuasión de Irán, en particular debido al papel fundamental de la Fuerza Aeroespacial del CGRI.
En el ámbito de los misiles, la Fuerza Aeroespacial del CGRI llevó a cabo una serie de ataques precisos y multicapa, lanzando más de 500 misiles contra objetivos militares israelíes. Informes de medios regionales e internacionales indicaron que el CGRI empleó una combinación de misiles balísticos de mediano alcance y misiles guiados de precisión.
Estos ataques se dirigieron contra instalaciones clave y sitios estratégicos del régimen israelí, como la refinería de petróleo de Haifa, el Instituto Weizmann e infraestructura militar como bases aéreas y sistemas de defensa antimisiles. Algunos análisis destacaron que la escala y la precisión de estos ataques con misiles reflejaban un avance significativo en la capacidad misilística de Irán, un avance que se había fortalecido en los últimos años gracias al desarrollo tecnológico nacional y a múltiples pruebas de misiles.
Además de los ataques con misiles, los drones de combate de la Fuerza Aeroespacial del CGRI desempeñaron un papel crucial en la guerra de 12 días. El uso de drones suicidas, drones de reconocimiento y drones de combate en oleadas sucesivas —con un total aproximado de 1200 drones, según informes— fue una característica definitoria del conflicto.
Los analistas identificaron a los drones de largo alcance, capaces de penetrar los sistemas de defensa multicapa de Israel, como un elemento clave de sorpresa. Algunos informes indicaron que estos drones lograron penetrar profundamente en el territorio ocupado por Israel y atacar objetivos que antes se consideraban inalcanzables, lo que demuestra una expansión significativa de las capacidades aéreas no tripuladas de Irán.
Según los analistas, la combinación de ataques con misiles y drones colocó a la estructura de defensa de Israel en una guerra de desgaste y demostró que el CGRI es capaz de aplicar una presión sostenida y efectiva en una batalla multidimensional contra el enemigo israelí.
El conflicto también tuvo un significado simbólico y estratégico para Irán, ya que se convirtió en una plataforma para mostrar las capacidades de disuasión del CGRI y su rápida respuesta a las amenazas del régimen israelí.
Durante la conmemoración del ‘Día del Guardían’, el 22 de enero, el comandante en jefe del CGRI, el general de división Mohamad Pakpur, consideró la unidad de las Fuerzas Armadas como una necesidad estratégica, una garantía para la seguridad y la condición principal para el avance del país y repelar las complejas conspiraciones de los enemigos.
Al respecto, enfatizó que el Ejército y el CGRI han superado hasta ahora las sediciones y los difíciles campos de batalla con su solidaridad y unidad, y han demostrado que nunca permitirán que los enemigos logren sus siniestros objetivos de atacar al Irán islámico.
Pakpur advirtió a Israel y Estados Unidos contra los “errores de cálculo”, instándolos a “aprender de las lecciones de la historia y de lo aprendido durante la guerra de 12 días que se nos impuso, para evitar un destino aún más doloroso”. Afirmó que “el Cuerpo de Guardianes e Irán tienen el dedo en el gatillo y están más preparados que nunca para ejecutar las órdenes y medidas emitidas por el Líder” de la Revolución.
Doble rasero de Occidente en cuanto al terrorismo
La decisión de la Unión Europea contra el CGRI se produjo a pocas semanas de los acontecimientos terroristas ocurridos los días 8 y 9 de enero de 2026 cuando los manifestantes armados sembraron el caos en Teherán y otras ciudades, incendiando propiedades públicas, incluidos paraderos de autobuses, bancos, hospitales y mezquitas.
La Unión Europea ha justificado la medida contra el CGRI como respuesta a lo que llama la “represión de las protestas internas” en Irán.
🗣Irán denuncia apoyo europeo al terrorismo en disturbios internos
— HispanTV (@Nexo_Latino) January 13, 2026
💬 Irán critica la postura de líderes europeos frente a los disturbios, señalando que en lugar de condenar el terrorismo de Daesh, están alineándose con él y fomentando su expansión. pic.twitter.com/fwb0wAApzh
La Unión Europea y los países occidentales han demostrado repetidamente una clara dualidad en su política exterior. Esta dualidad se hace patente al abordar las protestas internas en Occidente; en países como Francia, Alemania o Estados Unidos, las fuerzas policiales incluso han recurrido a la fuerza y la violencia en respuesta a las protestas populares, y ninguno de los regímenes occidentales ha sido reconocido como “terrorista” en el sentido estricto de la palabra, aunque, en algunos casos, ha provocado la muerte de civiles.
En cambio, cuando un país como Irán entra en la arena de la lucha contra el terrorismo global basándose en necesidades de seguridad y una invitación oficial, ese mismo país es presentado como “terrorista”. Esta clara contradicción en la definición de seguridad y terrorismo demuestra que los estándares occidentales no son principios inamovibles, sino herramientas de presión política y sanciones.
Consecuencias regionales e internacionales de la decisión de Europa contra CGRI
La definición de terrorismo en la política occidental suele estar condicionada por consideraciones políticas, derechos humanos selectivos e intereses geopolíticos, más que por un marco fijo y objetivo, y esta medida refleja un doble rasero a la hora de definir el terrorismo y la seguridad.
La etiqueta terrorista que la Unión Europea ha aplicado ahora contra el CGRI es un símbolo de la duplicidad de la política internacional, que considera la seguridad y la justicia como funciones de sus propios intereses, en lugar de como principios universales.
Irán ha advertido que las consecuencias de la medida recaen directamente sobre la UE, recordando que el CGRI también es una barrera contra el terrorismo organizado, el tráfico armado de drogas y la afluencia de inmigración ilegal a Europa.
“Debilitar esta poderosa institución bajo falsas excusas ataca directamente la seguridad de las fronteras regionales y transregionales, e interrumpir la cooperación en seguridad fronteriza infligirá altos costos para la paz internacional”, ha resaltado el Ministerio del Interior de Irán.
