“En la provincia de Jorasán del Norte, con la ayuda de los reportes de los ciudadanos, han sido detenidos 56 elementos clave de los disturbios de enero”, ha afirmado este jueves el Ministerio de Inteligencia en un comunicado.
En la nota se informa de la participación de estos elementos, “en acciones salvajes y de carácter similar a las de (grupo terrorista) Daesh, que condujeron al martirio injusto del fiscal y subjefe del mando policial de Esfarayen, así como de varios defensores de la seguridad y de algunos civiles, en los municipios de Esfarayen, Bojnurd y Jajarm”.
El Ministerio iraní ha precisado que las acciones incluyen el ataque y la destrucción de edificios gubernamentales; el ataque a cuatro centros policiales con la intención de robar armas o tomar su control en las ciudades de Bojnurd, Esfarayen y Jajarm; así como el ataque y la destrucción de bienes públicos y de servicios, incluidas instalaciones de distribución eléctrica y 40 sucursales bancarias, vehículos de emergencia y de bomberos, entre ellos tres ambulancias y cinco camiones de bomberos.
La destrucción y el incendio de 11 unidades residenciales y comerciales, así como de 16 vehículos de ciudadanos; y la destrucción y el incendio de lugares religiosos y de culto, incluidos ocho mezquitas y dos seminarios religiosos, ha agregado.
Además, de los detenidos se incautaron dos armas de guerra y de caza, junto con su munición correspondiente, una granada de guerra, varios cócteles molotov y grandes cantidades de armas blancas, entre ellas machetes y espadas, nudilleras, táser, dagas, aerosoles de pimienta, según el comunicado.
La Cartera iraní ha explicado que la fabricación, distribución y el lanzamiento de cócteles molotov en las ciudades de Esfarayen, Bojnurd y Shirván figuran entre algunas de sus acciones terroristas.
A finales de diciembre, las dificultades económicas, causadas y exacerbadas por años de sanciones occidentales, desencadenaron una ola de protestas pacíficas entre comerciantes en Teherán y otras ciudades, las cuales se tornaron violentas el 8 y 9 de enero tras el apoyo político y armamentístico de Estados Unidos e Israel a agitadores y terroristas.
La violencia de los grupos terroristas provocó graves daños a la propiedad pública y privada, con una destrucción generalizada de comercios, instituciones gubernamentales e instalaciones de servicios públicos, y la muerte o heridas de miles de personas, incluidos civiles y fuerzas del orden.
Ante ello, las fuerzas policiales y de seguridad iraníes han ampliado sus medidas en todo el país y realizado operativos para dar con los agresores e instigadores de los disturbios y, de hecho, han arrestado a varios cabecillas y confiscado una serie de armas.
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