• El presidente de EE.UU., Donald Trump, en un evento político-comercial, Washington, 17 de mayo de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 19 de mayo de 2019 7:30
Actualizada: domingo, 19 de mayo de 2019 9:47

Ni el presidente Donald Trump ni los aliados de EE.UU. saben cuál es la estrategia del Gobierno estadounidense ante Irán, enfatiza un informe.

Los aliados de Washington han apoyado la mayoría de las iniciativas de política exterior de la Casa Blanca, desde Corea del Norte hasta Venezuela, pero Trump, al parecer, se ha quedado “aislado” en el caso de Irán, se lee en un informe publicado el sábado por Bloomberg.

La publicación explica que la razón estriba en cierta “confusión” que observa el mundo en la estrategia de EE.UU. ante el país persa y una clara incertidumbre sobre “a dónde la estrategia de Trump se dirige”. El presidente de EE.UU. “tampoco la sabe”.

De hecho, tanto los intentos de Washington para reforzar su presencia militar en Oriente Medio, enviando destructores, portaviones y un sistema de defensa antimisiles Patriot al Comando Central de EE.UU. (Centcom) regional, como sus alegaciones de una “creciente amenaza” desde Irán, han generado preocupaciones entre los aliados europeos. “Aisladas declaraciones de apoyo a EE.UU.” estaban, de hecho, envueltas en cierto escepticismo sobre la estrategia del magnate republicano.

“No tenemos la menor idea de lo que va a pasar porque no parece que lo sepa ni siquiera EE.UU. en realidad (…) Trump no parece saber qué quiere”, indicó Tomas Valasek, director de Carnegie Europe, un laboratorio de ideas (think tank) europeo.

No tenemos la menor idea de lo que va a pasar porque no parece que lo sepa ni siquiera EE.UU. en realidad (…) Trump no parece saber qué quiere”, indicó Tomas Valasek, director de Carnegie Europe, sobre la creciente tensión entre Irán y EE.UU.

 

Solo Israel y Arabia Saudí están interesados en una guerra con Irán

Distintos analistas destacan “el silencio” de los aliados de EE.UU. ante una eventual intervención militar directa contra Irán, salvo los regímenes de Israel y de Al Saud, “ambos enemigos de por vida” de la República Islámica, añade la publicación.

En tal sentido, el portal estadounidense recuerda las declaraciones del general británico de división Christopher Ghika, el comandante adjunto de la operación Resolución Inherente, de que no se percibía una creciente amenaza desde Irán, contrario a lo que alegaba Washington.

Ante la nueva retórica bélica de EE.UU., las autoridades persas han asegurado que Washington no se atreverá a iniciar una guerra contra Irán y han dicho que se trata de una guerra psicológica el reciente despliegue de un portaviones y bombarderos en el Golfo Pérsico.

 

Esperando una llamada desde Teherán

Otra parte del informe también critica la “aparente falta de un canal diplomático extraoficial” de Trump, quien espera una llamada telefónica de Irán desde hace más de una semana, cuando se contactó con las autoridades suizas para compartir un número de teléfono con la República Islámica.

Una llamada desde Teherán, según la publicación, es “diplomáticamente difícil” debido a las sanciones multilaterales de la Casa Blanca impuestas contra el país persa.

EE.UU. se retiró en mayo de 2018 del acuerdo nuclear firmado en 2015 por Teherán y el Grupo 5+1 (entonces formado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), y reimpuso sanciones contra Irán para presionar un cambio del Gobierno.

Las sanciones, que también afectarán a los países que se nieguen a cortar lazos con Irán, buscan, de hecho, reducir a cero las exportaciones petrolíferas del país persa. Sin embargo, alcanzar esta meta no parece tan fácil como imaginaba la Casa Blanca, dado que Irán, rico en reservas petrolíferas y gasíferas, es difícil de ignorar.

 

Trump, en una muestra de apoyo a Israel, abre una nueva página de hostilidades contra Irán y ciertos países regionales

Desde su llegada a la Casa Blanca en 2017, Trump ha hecho lo imposible para mostrar su lealtad a Israel: reconoció la ciudad palestina de Al-Quds (Jerusalén) como capital del régimen de Tel Aviv y la soberanía israelí sobre el lado ocupado de los altos sirios del Golán, retiró a EE.UU. del acuerdo nuclear, e incluyó al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán en su lista de grupos terroristas, tal y como deseaba el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

La medida hostil contra el CGRI, no obstante, está jugando en contra de Washington, dado que la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles) declaró en abril organizaciones terroristas al Centcom y a todas las fuerzas afiliadas. Las Fuerzas Armadas iraníes, por su parte, han prometido tratar como terroristas a los efectivos estadounidenses desplegados en la zona.

Irán denuncia que la medida de EE.UU. pone en peligro la paz y la seguridad de la región y del mundo, además de violar abiertamente las normas, el derecho internacional y la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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