• El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, interviene en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), 21 de enero de 2026.
Publicada: jueves, 22 de enero de 2026 10:48

Un informe revela que la Administración Trump está preparando un plan para derrocar al gobierno de Cuba, menos de un mes después de agredir militarmente a Venezuela.

El informe de Wall Street Journal, citando a oficiales estadounidenses y publicado el miércoles, indica que la Casa Blanca tiene incluso una fecha para derrocar al gobierno comunista de Cuba, es decir, antes de que acabe el año.

Los planes para un “cambio de régimen” están en marcha, agregan las fuentes, y detallan que Washington busca alcanzar su objetivo reforzando presiones económicas y provocando desestabilidad interna.

Conforme a fuentes, la Administración del presidente republicano Donald Trump busca aprovechar los desarrollos surgidos tras un ataque estadounidense llevado a cabo el 3 de enero a Venezuela, que llevó al secuestro del presidente Nicolás Maduro, y la dependencia de la economía cubana al petróleo venezolano para promover un “cambio de régimen” en la Isla, a pesar de que ello podría provocar una crisis humanitaria.

Investigaciones de Inteligencia de EE.UU. afirman que la Isla caribeña, cuya 90 por ciento de su población vive por debajo del umbral de pobreza, sufre una escasez severa de alimentos y medicamentos como consecuencia de un prolongado bloqueo inhumano impuesto en su contra por Washington.

 

Pese a todo, las fuentes admitieron que no existe un plan concreto para derrocar al gobierno establecido en Cuba tras la revolución de 1959.

El informe indica que la Casa Blanca está centrada actualmente en identificar posibles figuras dentro de Cuba que podrían estar dispuestas a colaborar con EE.UU. e impulsar los intereses del país norteamericano en la Isla, una estrategia que aprovechó, según fuentes, en Venezuela.

El ataque estadounidense al país bolivariano terminó con la captura de Maduro y dejó 32 soldados cubanos muertos y dos docenas de miembros de las Fuerzas Armadas de Venezuela.

Al mismo tiempo, EE.UU. está intensificando las presiones a Cuba, suspendiendo el suministro del petróleo venezolano a la isla, con economistas advirtiendo que la isla podría quedar sin combustible dentro de las próximas semanas.

El informe revela además que existe un desacuerdo interno en la Administración Trump sobre cómo impulsar los planes para derrocar al gobierno de la isla. Políticos de línea dura, entre ellos cubanos exiliados en Florida aliados del magnate, exigen medidas agresivas contra Cuba, mientras que otros creen que las opciones militares y el embargo de larga data impuesto a la isla han fracasado.

A pesar de reconocer el peligro de desencadenar una crisis humanitaria, Trump considera que derrocar a la cúpula política cubana es una forma de asegurar su llamado legado en política exterior y superar a John F. Kennedy, quien no logró eliminar a Fidel Castro, líder revolucionario de la Isla.

Los funcionarios estadounidenses se han vuelto cada vez más explícitos, con el subsecretario de Estado interino Jeremy Lewin diciendo que Cuba “debe tomar una decisión, ya sea renunciar o proporcionar mejor a su gente,” mientras que Trump advirtió el 11 de enero que no llegarían más petróleo ni dinero de Venezuela, escribiendo: “Sugiero fuertemente que lleguen a un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.

Los líderes cubanos han rechazado por completo las amenazas, con el presidente Miguel Díaz-Canel rechazando cualquier rendición ante Washington. “No hay rendición ni capitulación posible, ni ningún tipo de entendimiento basado en la coerción o la intimidación”.

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