“Celebramos la continua normalización de la situación en Irán tras los disturbios y actos de desobediencia instigados desde el exterior en los primeros días del nuevo año. Los esfuerzos de las autoridades por mantener el orden público y, fundamentalmente, las miles de marchas de ciudadanos iraníes en apoyo del orden constitucional, la soberanía y la independencia del país frustraron los planes destructivos destinados a desestabilizar la situación”, afirmó la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova.
Según la vocera rusa, en los recientes acontecimientos en Irán había fuerzas extranjeras hostiles que estaban detrás del intento de crear una “revolución de colores”. “La sangre en las calles iraníes pesa en sus conciencias”, señaló.
Zajárova reafirmó que Rusia expresa una vez más su solidaridad con el pueblo iraní, transmite las más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de quienes perdieron la vida y desea una pronta recuperación a los heridos.
Rusia —aseguró la vocera— mantiene contacto estrecho con sus socios iraníes y reafirma su disposición a contribuir a la desescalada de tensiones en la región, instando a todas las partes a evitar acciones impulsivas que pongan en riesgo la paz y seguridad internacional.
Rusia, como un socio estratégico de Irán, desde el principio de los hechos violentos en el país persa ha expresado su preocupación y su solidaridad, así como ha hecho notar la presencia de la mano extranjera detrás de los acontecimientos.
Irán ha vivido a principios de enero disturbios y ataques terroristas como parte de una campaña coordinada por los regímenes de Estados Unidos e Israel, cuyo objetivo es desestabilizar la República Islámica luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada contra Irán en junio.
A pesar de proporcionar todo apoyo financiero y militar a los alborotadores, el intento de los enemigos para desestabilizar la República Islámica fracasó y la calma ya reina en el país persa.
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