Teherán amaneció este martes cubierta de blanco. Tras unos días de tensión y disturbios, en algunas partes de la ciudad, el país muestra cada vez más la normalidad. Las calles vuelven a llenarse de vida y el clima invernal acompaña una sensación general de calma y seguridad.
Comercios, oficinas y centros educativos operan sin restricciones, mientras la ciudadanía reconstruye sus rutinas diarias.
A comienzos de enero, Irán vivió episodios de violencia protagonizados por grupos armados terroristas, respaldados por Estados Unidos e Israel, que desde el 8 de enero, cometieron asesinatos y ataques contra bienes públicos. Las fuerzas de seguridad y policía respondieron rápidamente y el 12 de enero, millones de iraníes salieron a las calles en apoyo a la unidad nacional y al sistema de la República Islámica.
Con el recuerdo aún reciente de los días más difíciles, la población ha retomado su rutina. Entre memoria, reflexión y esperanza, la vida ha vuelto a abrirse paso en las calles del país.
Samaneh Kachui, Teherán.
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