Durante los actos vandálicos, ocurridos a finales de diciembre y principios de enero, elementos terroristas armados y alborotadores, respaldados desde el extranjero, recurrieron a la violencia más extrema contra la población civil y las fuerzas del orden, utilizando armas blancas y de fuego, así como materiales incendiarios.
Uno de los jóvenes salvajemente asesinados por hombres armados durante las protestas violentas en el país fue Mehdi Fardi, un miembro de Basich, quien junto a sus compañeros fue movilizado a principios de enero para restaurar el orden público en la ciudad de Rasht, centro de la provincia norteña de Guilan.
Informes revelaron que Fardi fue baleado por los terroristas, que luego le cortaron los brazos, le apuñalaron con una navaja, rociaron su cuerpo con gasolina y le prendieron fuego.
Un vistazo a los actos violentos y métodos usados por los alborotadores armados para matar a la gente durante los recientes disturbios en Irán recuerda la violencia y el salvajismo del grupo terrorista Daesh, apoyado y armado por Estados Unidos y algunos países occidentales, perpetrados durante la última década en Irak, Siria y algunos países de la zona.
Los funcionarios iraníes consideran los disturbios como parte de una campaña coordinada por Estados Unidos y el régimen de Israel, cuyo objetivo es desestabilizar Irán luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada contra el suelo iraní en junio.
A pesar de proporcionar todo apoyo financiero y militar a los alborotadores, este intento de desestabilización fracasó y el orden se ha restablecido en el país tras varios días de disturbios, según confirman las autoridades.
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