• El ministro cubano de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.
Publicada: viernes, 26 de junio de 2020 9:07
Actualizada: sábado, 27 de junio de 2020 2:27

Cuba rechaza la inclusión en la lista de EE.UU. sobre países vinculados con la trata de personas, y reafirma su política de “tolerancia cero” al respecto.

El jueves, el Departamento de Estado de EE.UU. publicó su llamada lista negra de naciones que no hacen lo suficiente para luchar contra el tráfico humano, donde mantiene a la mayor de las Antillas en el nivel tres, la peor calificación, y describe a las misiones médicas cubanas como un ejemplo de “trabajo forzado”.

Cuba exhibe un desempeño ejemplar en el combate contra la trata de personas”, aseveró el ministro cubano de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en reacción a las acusaciones del Gobierno de EE.UU., presidido por Donald Trump.

En un mensaje difundido el mismo jueves en su cuenta en la red social Twitter, Rodríguez insistió en que el Gobierno del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, mantiene una política de “tolerancia cero” ante cualquier modalidad de este flagelo.

 

Por su parte, Johanna Tablada, subdirectora general de la Dirección de EE.UU. de la Cancillería de Cuba (Minrex), calificó de “ilegítimo” el referido informe y lo consideró parte de la “campaña de descrédito y agresiones” de Washington contra La Habana, agudizada contra los profesionales y trabajadores de la salud que combaten la COVID-19, causada por el nuevo coronavirus, en el exterior.

“El tratamiento dado a Cuba en el informe es un acto político, que no guarda relación alguna con el desempeño real de nuestro país en la materia. El informe de EE.UU. no documenta sino inventa todo lo que dice. Calificar de trabajo forzado la cooperación médica internacional de Cuba en 70 países y territorios es un acto bochornoso de irrespeto al combate contra el flagelo de la trata de personas”, señaló en Facebook.

Cuba ha denunciado en varias ocasiones los intentos de EE.UU. para desprestigiar al programa cubano de colaboración de salud con otros países, y subraya que Washington no tiene autoridad política ni moral para juzgar a La Habana sobre la trata de personas.

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