Con la caída de las temperaturas, comienzan a multiplicarse los molestos resfriados, infecciones leves de las vías respiratorias que afectan la nariz, la faringe y las cuerdas vocales. La secreción nasal y la congestión que los caracterizan suelen ser provocadas por virus: aunque existen más de 200 cepas posibles, los culpables más frecuentes son los rinovirus, adenovirus y ciertos coronavirus.
Según la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), es normal sufrir entre dos y cinco resfriados al año, y los niños pueden presentar incluso más, sobre todo si asisten al colegio o a la guardería. Los expertos señalan que quienes conviven con niños pequeños también tienden a resfriarse con mayor frecuencia. Además, fumar, sentir estrés o la rinitis alérgica aumentan la probabilidad de experimentar estos cuadros de manera recurrente.
¿Cómo se sabe si es un catarro, gripe o COVID?
Los síntomas de resfriado, gripe y COVID-19 pueden parecer similares, como la congestión nasal o el dolor de garganta. Sin embargo, el resfriado suele ser más leve: aparecen estornudos, tos y malestar pasajero, pero no fiebre alta ni dolores musculares, y los síntomas desaparecen en pocos días.
La gripe y COVID-19 presentan un cuadro más intenso y homogéneo, con malestar general, fiebre, dolores corporales, cefaleas, tos, falta de aire e incluso diarrea. “Son tan parecidas que incluso para los médicos de familia resulta muy difícil distinguirlas. La única forma segura es mediante una prueba de diagnóstico”, señala María Elisa Calle, profesora de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y experta en epidemiología y medicina preventiva.
¿Cuánto dura un resfriado?
La mayoría de los resfriados se resuelven en una semana o 10 días. Algunos síntomas, como la tos, pueden prolongarse más tiempo, especialmente en personas que fuman. En general, el resfriado común no requiere atención médica.
¿Por qué el frío aumenta los resfriados?
Hay algo de cierto en la creencia popular que asocia bajas temperaturas con catarros. El frío debilita la mucosa nasal, reduciendo su capacidad de barrera frente a virus respiratorios, y disminuye la producción de diminutas bolsas que protegen al cuerpo de estos microbios. Además, algunos virus, como el de la gripe, son más infectivos en ambientes fríos y secos. Por último, con el frío, la gente pasa más tiempo en espacios cerrados, lo que facilita la transmisión del resfriado a través de gotitas respiratorias y el contacto con las manos.
¿Existe algún remedio para los síntomas del resfriado?
El resfriado se cura solo. Como suele ser de origen viral, los antibióticos no son eficaces, y actualmente no existen vacunas ni antivirales que acorten la infección.
El tratamiento se centra en aliviar los síntomas: paracetamol o ibuprofeno para fiebre y dolor de cabeza, descanso, hidratación, caramelos sin azúcar para la garganta y vapores de agua para aflojar la mucosidad, según la Semfyc. La Asociación Española de Pediatría también desaconseja los anticatarrales en niños, limitándose a antitérmicos, si la fiebre resulta molesta. “Los catarros se curan solos”, recuerdan los expertos.
¿Previene la vitamina C el resfriado?
La Semfyc es contundente: no hay evidencia de que la vitamina C ni plantas como la equinácea prevengan el resfriado.
La Clínica Mayo señala que, aunque la vitamina C no evita la enfermedad, algunos estudios sugieren que tomarla antes de que aparezcan los síntomas podría acortar ligeramente su duración. Sin embargo, la Asociación Americana de Médicos de Familia considera que la suplementación en adultos no es más eficaz que un placebo para reducir la severidad o duración del resfriado, aunque en niños podría haber un pequeño efecto en la duración del cuadro.
¿Cuándo consultar al médico?
El resfriado suele ser leve, pero se recomienda acudir al médico, si se padece alguna enfermedad bronquial (asma, bronquitis crónica), aparecen síntomas inusuales, la fiebre es muy alta o los síntomas duran más de 10 días.
Cómo minimizar el riesgo de contagio
Las medidas de prevención siguen siendo eficaces: lavado frecuente de manos, uso de pañuelos desechables, cubrirse al toser, no compartir utensilios y ventilar los espacios. También conviene extremar la higiene de zonas comunes y, en el caso de los niños, limpiar sus juguetes regularmente.
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