Publicada: viernes, 6 de febrero de 2026 7:32

Tras la Revolución Islámica de 1979, las mujeres transformaron la medicina en Irán, ampliando su presencia, especialización e impacto en la salud pública.

Por: Maryam Qarehgozlou

Uno de los indicadores más claros del cambio estructural en el sistema de salud de Irán a lo largo de casi cinco décadas ha sido la expansión constante y mensurable de la participación de las mujeres en la medicina.

Esta transformación no ha sido retórica ni simbólica; está documentada mediante datos de matriculación, estadísticas de la fuerza laboral, distribución por especialidades, producción académica y resultados sanitarios a nivel poblacional.

El período posterior a 1979 marca un giro decisivo tanto en la magnitud como en la profundidad de la implicación de las mujeres en el sector médico iraní.

En el momento de la Revolución Islámica de 1979, las mujeres constituían una pequeña minoría dentro del personal médico del país.

Las estimaciones indican que solo unos pocos cientos de médicas ejercían activamente en todo el territorio nacional, y su presencia se limitaba en gran medida a campos restringidos.

En especialidades de alto riesgo y alta intensidad procedimental —como la cirugía, las subespecialidades obstétricas y las becas clínicas avanzadas— el número de mujeres era prácticamente inexistente.

En determinados campos no había ninguna profesional mujer.

Durante las cuatro décadas siguientes, este panorama cambió de manera fundamental.

Los datos cuantitativos muestran no solo un aumento drástico en el número de mujeres que ingresaron a la medicina, sino también su integración sistemática en la atención especializada, la medicina académica y la gobernanza sanitaria.

Expansión de la fuerza laboral médica femenina

Al inicio del período posrevolucionario, el número de médicas en Irán se situaba en torno a las 3500.

Para 2015, esa cifra había aumentado hasta aproximadamente 60 000, lo que representa un incremento de casi cincuenta veces.

Este crecimiento no se limitó a la medicina general. Las mujeres ingresaron progresivamente en programas de residencia, formación en subespecialidades y trayectorias de fellowship que anteriormente estaban dominadas por hombres.

Hoy en día, las mujeres representan aproximadamente la mitad de todos los residentes de medicina en Irán.

Alrededor del 40 % de los especialistas médicos son mujeres, y cerca del 27 % de los subespecialistas son de sexo femenino, un avance notable si se considera que antes de 1979 prácticamente no existían subespecialistas mujeres en el país.

Estas cifras reflejan un cambio estructural y no una anomalía demográfica.

Los datos indican que las mujeres se han convertido en un componente permanente e indispensable de la fuerza laboral médica calificada de Irán.

La investigación revisada por pares respalda esta conclusión.

Según un artículo titulado “Health Care and Medical Education to Promote Women’s Health in Iran: Four Decades of Efforts, Challenges, and Recommendations” (publicado e indexado en NCBI PubMed), el número de especialistas médicas aumentó un 933 % entre 1979 y 2015, en comparación con un incremento del 332 % en el total de especialistas durante el mismo período.

De forma aún más llamativa, el número de subespecialistas médicas creció en más de un 1700 %, pasando de 57 personas a más de 1000 en años recientes.

Concentración en campos médicos esenciales y críticos

El crecimiento de la participación femenina en la medicina ha sido especialmente pronunciado en especialidades centrales para la prestación de servicios de salud pública.

Campos como la obstetricia y ginecología, la pediatría, la dermatología y la atención primaria han registrado la mayor concentración de profesionales mujeres.

Estas áreas desempeñan un papel crucial en la atención preventiva, la salud maternoinfantil y la intervención temprana, ámbitos en los que la continuidad asistencial y el contacto sostenido con los pacientes resultan esenciales.

Es importante destacar que esta expansión no se ha limitado a campos tradicionalmente asociados al género.

Con el tiempo, las mujeres han ingresado también en especialidades quirúrgicas e intervencionistas de alta intensidad, como la urología y la neurocirugía, estableciendo precedentes profesionales allí donde antes no existían.

Resultados en salud e indicadores a nivel poblacional

La mayor presencia de mujeres en el sistema sanitario iraní coincide con mejoras mensurables en los indicadores nacionales de salud, en particular aquellos relacionados con mujeres y niños.

Si bien la causalidad es multifactorial, la convergencia entre los cambios en la fuerza laboral y los resultados obtenidos resulta significativa.

Un estudio longitudinal exhaustivo publicado en PubMed informa de las siguientes tendencias desde 1979:

La esperanza de vida de las mujeres iraníes aumentó aproximadamente un 29 %.

La mortalidad femenina adulta se redujo en un 78 %.

La mortalidad materna descendió en torno a un 80 %, un indicador clave de la eficacia del sistema sanitario, especialmente en la atención obstétrica y de emergencia.

Estas mejoras se alinean con uno de los objetivos centrales de la política de salud pública: reducir las muertes evitables y mejorar los resultados maternos y neonatales.

La creciente disponibilidad de médicas capacitadas —especialmente en salud reproductiva y atención obstétrica— probablemente haya contribuido a un mejor acceso, a intervenciones más tempranas y a una mayor adherencia a los tratamientos.

Un estudio de 2021 publicado en el Iranian Journal of Public Health analizó la evolución de la especialidad de obstetricia y ginecología entre 1979 y 2017.

El estudio constató que la proporción de especialistas en obstetricia y ginecología en relación con la población aumentó de 5 por cada 100 000 habitantes en 1979 a 8,05 por cada 100 000 en 2017, lo que representa un crecimiento superior al 60 %.

El número de profesionales activos en el campo, en particular de especialistas mujeres, se incrementó en casi un 1000 % durante el mismo período.

A lo largo de estas décadas, la mortalidad materna se redujo en más de un 79 %, lo que refuerza la relación entre la ampliación de la capacidad especializada y la mejora de los resultados sanitarios.

Mujeres en la educación médica, la investigación y la administración

La participación de las mujeres en el sistema médico iraní va más allá de la atención clínica.

Actualmente, alrededor de 10 000 mujeres ejercen como profesoras en universidades de ciencias médicas, lo que representa aproximadamente el 34 % del personal académico.

Su papel en la formación de futuros médicos y en la investigación clínica las sitúa en el núcleo de la sostenibilidad a largo plazo del sistema.

Las mujeres también mantienen una presencia sólida en las profesiones sanitarias auxiliares.

En evaluaciones oficiales previas de la fuerza laboral, las mujeres constituían alrededor del 55 % de los empleados del Ministerio de Salud y más del 70 % del personal de enfermería y partería.

Estas cifras subrayan el papel central de las mujeres en todos los niveles de la prestación sanitaria, desde los servicios de primera línea hasta la docencia académica y la administración intermedia.

Si bien las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los niveles más altos de formulación de políticas sanitarias, su huella institucional dentro del sistema es amplia y duradera.

Las tendencias estadísticas generales se reflejan en trayectorias individuales que ilustran la evolución de las oportunidades disponibles para las mujeres en la medicina iraní posterior a la revolución.

Las siguientes cuatro mujeres iraníes completaron su formación médica después de la Revolución Islámica y alcanzaron una destacada proyección profesional en sus respectivos campos, en varios casos convirtiéndose en pioneras como las primeras mujeres en ingresar o institucionalizar esas especialidades en Irán.

Sus carreras muestran cómo la ampliación del acceso a la educación médica se tradujo en un avance profesional sustantivo.

Esta selección no es exhaustiva; muchas otras mujeres han realizado contribuciones comparables a la medicina y la atención sanitaria iraní, pero quedan fuera del alcance de este informe.

Marzie Vahid Dastyerdi

Nacida en 1959, Marzie Vahid Dastyerdi completó su formación médica en la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán tras la revolución, obteniendo su título de medicina general en 1983 y la certificación en obstetricia y ginecología en 1988.

Posteriormente, se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de ministra de Salud, Tratamiento y Educación Médica de Irán (2009–2012).

Además de su función ejecutiva, ha permanecido activa en el ámbito académico como profesora asociada y ha desempeñado cargos parlamentarios y de asesoría.

Su trayectoria enlaza la medicina clínica, la política sanitaria y el liderazgo institucional.

Zahra Sheiji

Nacida en 1979, Zahra Sheikhi representa a una generación formada íntegramente dentro del sistema de educación médica posrevolucionario.

Es licenciada en medicina por la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán y posee dos doctorados en linfología y en medicina tradicional iraní por la Universidad Shahid Beheshti.

Actualmente se desempeña como viceministra de Investigación y Tecnología del Centro Académico de Educación, Cultura e Investigación (ACECR), donde ha desempeñado un papel central en la política de prevención del cáncer.

Como miembro del parlamento, propuso y contribuyó a asegurar la financiación para la creación de una red nacional de prevención y detección temprana del cáncer, con programas piloto lanzados en varias provincias.

Su labor pone de relieve la intersección entre la medicina, la gobernanza de la investigación y la política de salud pública.

Farzane Sharifi Aqdas

Graduada de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán tras la revolución, la doctora Farzane Sharifi Aqdas se convirtió en la primera mujer iraní en ingresar en la urología.

En 1989 fue admitida como la primera residente femenina de urología del país en la Universidad Shahid Beheshti.

Posteriormente obtuvo la certificación de la junta y completó un fellowship, incorporándose más tarde al claustro del Centro Médico Labbafineyad.

A lo largo de décadas de práctica clínica, docencia e investigación, contribuyó a normalizar la participación de las mujeres en las subespecialidades quirúrgicas y sirvió de referente para cohortes posteriores de cirujanas.

Zahra Taati Asil

Nacida en 1954, Zahra Taati Asil completó su formación médica en la Universidad de Ciencias Médicas Shahid Beheshti y se convirtió en la primera neurocirujana de Irán en el temprano período posrevolucionario, en 1984.

Ejerció como profesora asistente durante más de una década y desempeñó un papel clave en el tratamiento de pacientes heridos durante la guerra impuesta por Irak a Irán en los años ochenta.

Reconocida por su pericia técnica y sus bajas tasas de complicaciones, fundó posteriormente el departamento de neurocirugía del Hospital Infantil Mofid, contribuyendo a la institucionalización de la atención neuroquirúrgica pediátrica en Irán.

Una transformación estructural mensurable

La expansión de la participación femenina en la medicina iraní desde 1979 representa una transformación estructural respaldada por datos, desarrollo institucional y resultados a largo plazo.

Las mujeres ya no son participantes periféricas en la prestación de servicios sanitarios; constituyen una proporción significativa de especialistas, docentes, investigadoras y profesionales en múltiples disciplinas.

Esta transformación es visible no solo en la composición de la fuerza laboral, sino también en la mejora de los indicadores de salud y en la ampliación del acceso a la atención especializada.

Si bien persisten desafíos —especialmente en los niveles superiores de liderazgo y formulación de políticas— la trayectoria de las mujeres en la medicina iraní durante las últimas cinco décadas refleja una evolución sostenida y mensurable, cimentada en la educación, la integración profesional y el impacto en la salud pública.


Texto recogido de un artículo publicado en Press TV