“Rusia continúa desarrollando sus relaciones con Irán y, al hacerlo, instamos a nuestros amigos iraníes y a todas las partes de la región a actuar con moderación y cautela, y les instamos a adoptar medidas políticas y diplomáticas como prioridad absoluta para resolver cualquier problema”, declaró el jueves el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en una rueda de prensa en Moscú.
Criticó una escalada de tensiones sin precedentes en la región y afirmó que Moscú aún espera que las medidas políticas y diplomáticas prevalezcan en la búsqueda de una solución.
Por su parte, el vicecanciller ruso, Alexander Grushko, afirmó el jueves que Moscú seguirá apoyando el desarrollo pacífico de la energía nuclear iraní pese a las presiones para detenerlo, según informó la agencia oficial rusa de noticias TASS.
“En cuanto a la postura de Rusia en el escenario internacional, saben que siempre hemos defendido firmemente el derecho del pueblo iraní a un desarrollo independiente, incluso en el ámbito de la tecnología nuclear pacífica. Nunca nos hemos desviado de esta postura ni tenemos intención de hacerlo”, declaró el diplomático.
Dijo que las relaciones entre Rusia e Irán “se basan en una larga experiencia histórica”, y afirmó que ambas partes continuarán la “cooperación comercial, económica y cultural”.
Irán y Estados Unidos concluyeron el martes una segunda ronda de negociaciones nucleares indirectas, bajo la mediación de Omán. Ambas partes reconocieron los avances en las conversaciones, que se desarrollaron en un contexto de fuerte escalada de la retórica amenazante de Washington y un importante refuerzo militar estadounidense en la zona.
El miércoles, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, defendió el derecho de Irán a enriquecer uranio para fines pacíficos, y advirtió que cualquier nuevo ataque estadounidense contra Irán es “jugar con fuego” y tendrá “graves consecuencias”.
“Las consecuencias no son buenas. Ya se han producido ataques contra Irán en instalaciones nucleares bajo el control de la Agencia Internacional de Energía Atómica [AIEA]”, declaró.
La República Islámica, por su parte, lanzó el jueves una advertencia dura sobre cualquier aventurismo en su contra. “La República Islámica de Irán ha declarado reiteradamente, al más alto nivel, que no busca ni tensión ni guerra y que no iniciará ninguna guerra. Sin embargo, en caso de que sea objeto de una agresión militar, Irán responderá de manera decisiva y proporcional, en ejercicio de su derecho inherente a la legítima defensa, en virtud del Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas”, dijo el embajador de Irán ante la ONU, Amir Said Iravani, en cartas remitidas al jefe de la ONU y a los miembros del Consejo de Seguridad.
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