“Cualquier movimiento que indique una intención hostil por parte del enemigo recibirá una respuesta adecuada, eficaz y disuasoria”, ha aseverado este viernes el almirante Ali Shamjani, asesor para Asuntos Políticos del Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en una entrevista con cadena libanesa Al Mayadeen.
Shamjani ha subrayado que, “en la actualidad, nuestra principal prioridad es estar plenamente preparados para disuadir cualquier tipo de amenaza”, destacando que Irán no limitará “la geografía de un eventual conflicto únicamente al ámbito marítimo”, ya que se ha preparado para “escenarios más amplios y complejos”.
En este contexto, ha afirmado que Teherán ha identificado “el plan operativo del enemigo” y posee “pleno conocimiento” del mismo, por lo que, en el momento oportuno, asestará golpes en “puntos clave que neutralicen dicho plan desde su origen”.
El referido almirante ha restado importancia a la presencia militar extranjera en la región y, dirigiéndose a Estados Unidos, ha afirmado que el despliegue de fuerzas en el Golfo Pérsico y el mar de Omán no implica necesariamente superioridad. “Esta región es nuestro hogar y conocemos plenamente su geografía y capacidades”, ha remachado.
Asimismo, ha destacado que Irán conoce mejor que cualquier potencia extranjera los componentes de una defensa integral en la región y que, sobre esa base, ha definido su “doctrina defensiva y ofensiva”.
Shamjani ha recalcado que, de ser necesario, Irán utilizará opciones más fundamentales y eficaces para defender su “seguridad nacional” y su “integridad territorial”, añadiendo que, en cualquier caso, “la responsabilidad directa de las consecuencias recaerá sobre la parte que, bajo la ilusión de exhibir poder, cree que puede quebrantar la voluntad del pueblo iraní”.
Al concluir, ha advertido que “una expansión inevitable del conflicto, que llegue a involucrar a los países de la región, hoy, debería ser motivo de preocupación común para todas las partes”.
Estas declaraciones se producen en medio de las amenazas de Estados Unidos de recurrir a una agresión militar, si Irán no retorna a la mesa de negociaciones para alcanzar un “acuerdo justo”, que, para ellos, implicaría la prohibición del enriquecimiento de uranio, la renuncia a sus reservas de uranio enriquecido y la imposición de límites al alcance y número de misiles balísticos al país persa.
Las autoridades iraníes han asegurado que responderán con mayor firmeza ante cualquier nueva agresión de Israel o Estados Unidos, advirtiendo que las Fuerzas Armadas del país están más preparadas que nunca para hacer frente a cualquier escenario.
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