Por: Hassen Lorgat *
El genocidio en Gaza, que se intensifica desde octubre de 2023, ha sido una guerra brutal contra una población ocupada, con un saldo de más de 70 000 personas asesinadas. The Lancet y, más recientemente, la Relatora Especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados sostienen que la cifra real es considerablemente mayor.
Francesca Albanese afirmó recientemente que el número real de víctimas mortales de la ofensiva genocida israelí contra Gaza podría alcanzar las 680 000 personas, en su mayoría mujeres y niños.
Todos hemos sido testigos de la destrucción inimaginable infligida a las instituciones educativas, sanitarias y religiosas de Gaza a lo largo de estos más de dos años. No se ha tratado únicamente de un ataque físico, sino también de una guerra contra la verdad y la justicia, que ha dejado al descubierto la verdadera naturaleza del régimen israelí como belicista, con su propaganda —su Hasbará— hecha añicos.
Sin embargo, una lección crucial de la lucha global contra el odio y la injusticia antipalestinos es que los opresores, una vez derrotados, no se rinden sin más. Contraatacan con ferocidad, mientras que quienes abogan por la justicia a menudo regresan a sus vidas cotidianas, intentando desenvolverse en un mundo intrínsecamente anómalo.
Basta considerar el caso de TikTok, que alcanzó un reconocimiento significativo por amplificar perspectivas basadas en hechos sobre Israel y su ejército despiadado —ampliamente considerado uno de los más inmorales del mundo— y sobre los asesinatos de mujeres y niños palestinos, reconocidos de forma generalizada como genocidio.
¿Cómo respondieron entonces las autoridades estadounidenses a TikTok? Lanzaron una campaña contra la plataforma, alegando, entre otras cosas, que suponía un riesgo para la seguridad nacional, al temer que China pudiera acceder a los datos de los usuarios o manipular el algoritmo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció el valor de TikTok durante sus recientes campañas electorales y, mediante amenazas viles, propaganda y medidas legales, trató de apoderarse de la plataforma para ponerla al servicio de su agenda política y de la del régimen israelí.
Posteriormente, en septiembre de 2025, surgieron pruebas que confirmaron estas sospechas. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, fue grabado en secreto jactándose ante un grupo de influencers en el consulado general de Israel en Nueva York de que TikTok era “la compra más importante que está ocurriendo en este momento”. También describió a X (antes Twitter) como “armas” clave dentro del arsenal israelí.
Simple concept.
— UpScrolled (@realUpScrolled) January 19, 2026
Somehow revolutionary. 😎
You build an audience.
The algorithm shouldn’t decide who sees you.
Chronological feeds.
No shadowbans.
Your voice. 🗣️ Your choice.#UpScrolled #NoShadowbans pic.twitter.com/Oc8zJqLJ2a
En este vídeo (véase el enlace), un profesor especializado en la perpetración del genocidio explica a sus estudiantes por qué la propiedad de los medios es crucial para hacer llegar su mensaje.
Hace unos días, la empresa matriz china de TikTok, ByteDance, vendió su participación mayoritaria a un consorcio estadounidense encabezado por Larry Ellison, aliado de Donald Trump, junto con Silver Lake y la firma de inversión emiratí MGX. En conjunto, los nuevos socios poseen una participación del 50 %, mientras que ByteDance conserva un 19,9 %.
Este hecho no ha pasado desapercibido para los activistas pro-Palestina, que temen que las voces palestinas sean censuradas tal como deseaba Netanyahu. Crecen las preocupaciones de que los algoritmos puedan ser manipulados para promover contenidos proisraelíes en detrimento de las perspectivas propalestinas, especialmente entre el público joven. Este giro amenaza con silenciar narrativas críticas y profundizar sesgos ya existentes.
Para quienes participamos en el movimiento por la justicia social —y hablo como activista por la justicia mediática—, la innovación más prometedora en esta lucha proviene de Issam Hijazi.
Issam Hijazi es un tecnólogo de origen palestino, fundador y director ejecutivo de UpScrolled, y responsable de Recursive Methods Pty Ltd, una empresa con sede en Australia. Palestino-jordano-australiano, Hijazi cuenta con una trayectoria destacada trabajando con gigantes tecnológicos globales como IBM y Oracle, y ha vivido en Jordania, los Emiratos Árabes Unidos, Singapur y Australia.
Lanzó UpScrolled en 2025 tras observar cómo “las historias significativas desaparecían de los feeds mientras la desinformación prosperaba”.
Aunque algunos informes indican que comenzó a trabajar en la plataforma ya a finales de 2023, Hijazi ha ganado notoriedad por crear un espacio que contrarresta activamente la censura masiva y el shadowbanning (censura encubierta o supresión algorítmica) de las voces propalestinas, prácticas cada vez más visibles en TikTok y ampliamente documentadas en Facebook, Instagram, WhatsApp y otras redes sociales.
Hijazi ha sido contundente en su crítica a las plataformas tradicionales, a las que acusa de priorizar el beneficio económico sobre los principios y de traicionar los valores que dicen defender.
En una entrevista conmovedora, Hijazi reveló que perdió a más de 60 familiares en Gaza, y que UpScrolled fue su respuesta modesta pero significativa a esa pérdida.
En la plataforma, él y su equipo subrayan que han construido un espacio que “sirve a las personas —a todas las personas— por igual. Sin agendas ocultas. Sin silenciamientos encubiertos. Sin favoritismos. Un lugar donde la libertad de expresión está protegida, no manipulada, y donde la responsabilidad social no es un añadido, sino el cimiento”.
Disponible tanto para Android como para iOS, UpScrolled está ganando atención con rapidez. Aunque aún es incierto si atraerá a una base de usuarios amplia, especialmente entre quienes apoyan las narrativas palestinas, la plataforma ya muestra un crecimiento sólido, hasta el punto de que sus servidores colapsaron recientemente ante la avalancha de nuevos usuarios.
Como escribieron en Bluesky: “Llegaron tan rápido que nuestros servidores se saturaron”, mientras los ingenieros trabajan para restablecer la funcionalidad completa. Las estadísticas actuales indican una media de unas 14 000 descargas diarias.
Soy optimista respecto a que UpScrolled pueda ayudarnos a afrontar el desafío de decir la verdad en este turbulento panorama mediático. Yo mismo me he unido a la comunidad en crecimiento: hice scroll y me uní.
* Hassen Lorgat es un activista sudafricano por la justicia social y la justicia mediática.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
