Por: Maryam Qarehgozlou
Las tensiones aumentan en Minnesota y en todo Estados Unidos tras el segundo tiroteo mortal de un ciudadano estadounidense a manos de agentes federales excesivamente violentos en menos de un mes, lo que ha profundizado la indignación pública y la desconfianza hacia las agencias federales de seguridad.
La mañana del sábado, agentes federales de inmigración abatieron a tiros a Alex Jeffrey Pretti, de 37 años y residente de Mineápolis, durante una protesta pacífica contra la brutal ofensiva migratoria.
Según autoridades locales y familiares, Pretti —enfermero de la unidad de cuidados intensivos, ciudadano estadounidense y sin antecedentes penales conocidos— intentaba intervenir después de que agentes federales armados empujaran violentamente al suelo a otros manifestantes, entre ellos un joven.
Las autoridades federales calificaron el tiroteo como un acto de “legítima defensa”, alegando que un agente de la Patrulla Fronteriza abrió fuego después de que Pretti supuestamente se acercara a los agentes con un arma de fuego y se resistiera a ser desarmado.
Funcionarios gubernamentales difundieron además una imagen de un arma que afirmaron pertenecía a la víctima. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, sostuvo que Pretti pretendía “perpetrar violencia”.
El comandante de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), Gregory Bovino, fue aún más lejos al afirmar que Pretti buscaba infligir “el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden”, mientras que el jefe adjunto de gabinete de Donald Trump, Stephen Miller, calificó a la víctima de “aspirante a asesino”.
Sin embargo, grabaciones de testigos presenciales verificadas por medios de comunicación muestran a Pretti sosteniendo un teléfono móvil —no un arma— mientras se acercaba a los agentes federales que acababan de empujar y golpear a varias mujeres manifestantes.
🎥🇺🇸 Compañeros despiden a Alex Pretti tras ser asesinado por agentes de ICE
— HispanTV (@Nexo_Latino) January 26, 2026
🔼Compañeros de trabajo en el Hospital de Veteranos despidieron con gran tristeza a la enfermera de UCI veterana Alex Pretti, quien fue asesinada por agentes de ICE. pic.twitter.com/qLy5uq89U7
En un intento por protegerlas, Pretti se interpuso entre los agentes y las mujeres y levantó el brazo izquierdo mientras era rociado con gas pimienta. Varios agentes lo sujetaron con violencia y lo redujeron, forzándolo a quedar apoyado sobre manos y rodillas.
Mientras los agentes lo inmovilizaban, se escuchó una voz que parecía advertir sobre la presencia de un arma. Las imágenes muestran entonces a un agente retirando una pistola del cuerpo de Pretti y alejándose con ella.
Instantes después, otro agente apuntó con una pistola a la espalda de Pretti y disparó repetidamente, seguido de más disparos que parecen provenir de un segundo agente.
Dos testigos que presentaron declaraciones juradas ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Minnesota afirmaron que Pretti nunca empuñó un arma.
Observadores señalan que, incluso si el arma mostrada en las imágenes pertenecía a Pretti, fue abatido únicamente después de haber sido reducido y desarmado en el suelo.
Posteriormente, el jefe de la Policía de Mineápolis, Brian O’Hara, confirmó que Pretti era propietario legal de un arma y que no tenía antecedentes penales más allá de algunas infracciones de tránsito.
El asesinato a sangre fría y a plena luz del día se produjo mientras Mineápolis aún lamenta la reciente muerte de otra ciudadana estadounidense, Renee Good, madre de tres hijos, quien fue abatida a principios de mes cuando un agente federal de inmigración disparó contra su vehículo.
El Departamento de Seguridad Nacional alegó que Good había “convertido su vehículo en un arma” e intentado atropellar a un agente con el propósito de matarlo o causarle lesiones, calificando el hecho como “terrorismo interno”.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, rechazó tajantemente esa versión: “Habiendo visto el video yo mismo, quiero decirle directamente a todo el mundo: eso es una estupidez”, afirmó. “Se trató de un agente que hizo un uso temerario del poder y eso terminó con una persona muerta”.
La muerte de Good ha desencadenado protestas en todo el país, con manifestantes portando pancartas que exigen “Justicia para Renee” y responsabilidades por las acciones de las fuerzas federales.
🔴Protesta multitudinaria en Mineápolis contra la brutalidad de ICE, mostrada desde diferentes perspectivas. A pesar del frío y las temperaturas bajo cero, las calles de la ciudad se llenan de gente. pic.twitter.com/GKfI03qbi3
— HispanTV (@Nexo_Latino) January 24, 2026
“Mentiras repugnantes”
Pretti trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Mineápolis.
Su familia lo describió como un profesional de la salud profundamente compasivo, indignado por la ofensiva migratoria de la administración Trump, motivo por el cual se había sumado a las protestas contra las redadas brutales.
“Estamos destrozados, pero también muy indignados. Alex era un alma bondadosa que se preocupaba profundamente por su familia, sus amigos y por los veteranos estadounidenses a quienes atendía como enfermero de UCI (Unidad de Cuidados Intensivos)”, señalaron sus padres, Michael y Susan Pretti, en un comunicado emitido el domingo.
Rechazaron con firmeza el relato infundado del gobierno federal sobre la muerte de su hijo.
“Las mentiras repugnantes que la administración ha difundido sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas”, indicó el comunicado, desestimando las declaraciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) y del gobierno de Trump.
El sindicato de empleados federales AFGE afirmó estar “profundamente conmocionado por esta tragedia”, y su presidente, Everett Kelley, rindió homenaje a Pretti por haber “dedicado su vida a servir a los veteranos estadounidenses”.
La Asociación Estadounidense de Enfermería también declaró estar “profundamente perturbada y entristecida” por el asesinato y exigió una “investigación completa y sin obstáculos”.
Un colega de Pretti, el doctor Dmitri Drekonja, declaró a ABC News que resultaba “indignante y enfurecedor” escuchar a funcionarios federales vilipendiar a la víctima.
🔴El alcalde de Mineápolis ha criticado la presencia de fuerzas federales en la ciudad tras el tiroteo fatal de un hombre de 37 años, exigiendo el fin de esa “invasión”.https://t.co/4ih9GGBmRA
— HispanTV (@Nexo_Latino) January 25, 2026
“Agentes leales de los nazis”
El Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio emitió una de las respuestas más duras, condenando a los agentes de ICE como “agentes leales de nazis y supremacistas blancos dentro del Partido Republicano”.
“Se comportan como enemigos tanto de la Constitución como del pueblo estadounidense, y deben ser tratados como tales”, escribió la institución en X.
“Estados Unidos se encuentra en una encrucijada: o el pueblo logra arrebatar el poder a los actuales líderes fascistas, o esos líderes seguirán radicalizándose, utilizando la violencia y el terror para desmantelar la democracia y cometer atrocidades masivas aún mayores”.
El grupo instó a “instituciones poderosas”, incluida la Guardia Nacional y el ejército, a intervenir “de inmediato”.
El estratega demócrata Arshad Hasan describió el asesinato de Pretti y la respuesta federal como “profundamente perturbadores”, criticando a los agentes por convertir una ciudad de baja criminalidad en una “ocupación”.
Hasan afirmó que los residentes se sienten a la vez “de luto” y “asediados”, mientras se movilizan para “proteger a sus vecinos”.
“No entiendo por qué una agencia gubernamental debería gozar de exenciones especiales al debido proceso cuando alguien es asesinado… El homicidio es un delito sobre el cual tienen jurisdicción las autoridades estatales y locales”, señaló, reclamando responsabilidades y “un rumbo diferente”.
“Un asesinato atroz”
National Nurses United, la mayor organización de enfermeras registradas de Estados Unidos, con más de 225 000 miembros, calificó la muerte de Pretti como “un asesinato atroz”.
“Alex Pretti, enfermero de UCI, estaba haciendo lo que mejor saben hacer las enfermeras: actuar para proteger a su comunidad, cuando fue asesinado por agentes federales”, indicó el sindicato en X.
La filial de Minnesota del Consejo de Relaciones Islámicas-Estadounidenses (CAIR, por sus siglas en inglés) sostuvo que el uso reiterado de fuerza letal por parte de agentes federales ha dañado gravemente la confianza pública y pidió una investigación dirigida a nivel local.
“Cuando la fuerza letal se utiliza una y otra vez en nuestros vecindarios, la investigación no puede quedar exclusivamente en manos del mismo sistema federal que llevó a cabo la operación”, declaró el director ejecutivo de CAIR-Minnesota, Jaylani Hussein.
“Las familias de Minnesota merecen un proceso local, independiente, dirigido por civiles y plenamente transparente”, indicó.
CAIR también exigió el fin del “asedio mortal y desastroso” del ICE en Minnesota.
Trump ha atacado repetidamente a la numerosa comunidad somalí musulmana del estado, a la que ha llegado a calificar de “basura”.
👮♂️🇺🇸👉🏻 Así atacan agentes de ICE a manifestantes pacíficos
— HispanTV (@Nexo_Latino) January 8, 2026
🔺 Ciudades de todo EEUU estallaron en protestas contra los agentes federales ICE tras disparar y m@tar a una mujer inocente, Renee Nicole, en Mineápolis.
🤨 Y este es el gobierno que señala con el dedo a otros países. pic.twitter.com/j0ukfcXbj0
Una fractura política
El asesinato de Alex Pretti ha profundizado aún más las fracturas políticas tanto a nivel estatal como nacional, dejando al descubierto profundas divisiones en torno a la autoridad federal, la rendición de cuentas y la expansión del papel de las fuerzas de inmigración sin controles ni contrapesos efectivos.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, condenó el asesinato de Pretti como parte de una “campaña de brutalidad organizada” e instó a Trump a retirar a los agentes federales de inmigración del estado.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, respaldó la exigencia y pidió a la administración Trump que ponga fin a su agresiva ofensiva migratoria en la ciudad.
La administración Trump respondió con una confrontación abierta, negándose a tender puentes o a entablar consultas con los distintos actores para encontrar una salida al estancamiento.
La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, envió una extensa carta a Walz en la que lo acusó de negarse a “hacer cumplir la ley” y sostuvo que los dirigentes políticos de Minnesota estaban poniendo en peligro a los agentes de inmigración al criticar las operaciones federales.
El senador republicano Bill Cassidy, de Luisiana, calificó el tiroteo de “profundamente perturbador” y advirtió que la credibilidad tanto del Departamento de Seguridad Nacional como del ICE está ahora seriamente cuestionada.
“Debe llevarse a cabo una investigación conjunta, completa, a nivel federal y estatal. Podemos confiar en que el pueblo estadounidense conozca la verdad”, recalcó Cassidy.
La postura de Cassidy lo distingue de otros republicanos que, en su mayoría, han adoptado la narrativa de la administración según la cual Pretti estaba armado y representaba una amenaza inminente para los agentes federales.
Del lado demócrata, el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, amenazó con retirar su apoyo a la legislación destinada a evitar un cierre parcial del gobierno la próxima semana si esta incluye fondos para el Departamento de Seguridad Nacional, organismo del que depende el ICE.
“Los demócratas propusieron reformas de sentido común en el proyecto de gasto del Departamento de Seguridad Nacional, pero debido a la negativa de los republicanos a plantar cara al presidente Trump, el proyecto resulta manifiestamente insuficiente para frenar los abusos del ICE”, escribió Schumer en redes sociales.
“Los demócratas del Senado no aportarán los votos necesarios para avanzar con el proyecto de asignaciones presupuestarias si se incluye la financiación del DHS”, agregó.
La advertencia se produce en el contexto del cierre gubernamental más prolongado de la historia de Estados Unidos, que el año pasado se extendió durante 43 días debido a disputas en el Congreso sobre subsidios sanitarios.
El senador estadounidense Chris Van Hollen, de Maryland, emitió una de las reprimendas más contundentes hasta la fecha, responsabilizando directamente a la Casa Blanca del asesinato.
En una publicación, Van Hollen puso de manifiesto que Trump, el vicepresidente JD Vance, la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem y el jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, tienen “las manos manchadas de sangre”.
“Estas muertes ocurren bajo sus órdenes. Deben rendir cuentas”, apostilló, reclamando un corte inmediato de la financiación al ICE.
La representante por Minnesota Ilhan Omar describió la muerte de Pretti como un “asesinato” y afirmó sentirse “absolutamente horrorizada” por el suceso.
Omar se sumó a Walz en la exigencia de retirar al ICE de Minnesota y pidió la destitución de Noem, cuyo departamento supervisa a la agencia.
Procesamiento de los responsables
El gobernador Walz prometió que el “sistema de justicia de Minnesota tendrá la última palabra” sobre la muerte de Pretti, reforzando las demandas de organizaciones de derechos civiles de que se lleve a cabo una investigación dirigida por el estado, en lugar de depender exclusivamente de una pesquisa federal.
En el sistema estadounidense, la autoridad se reparte entre los gobiernos federal y estatales. Si bien la aplicación de las leyes migratorias corresponde al ámbito federal, la labor policial y la seguridad pública recaen principalmente en los niveles estatal y local.
El tiroteo de Minnesota se sitúa en una zona jurídica gris: los agentes federales supuestamente hacían cumplir la legislación migratoria mientras ejecutaban lo que parecía una amplia operación policial dirigida contra manifestantes.
Defensores de los derechos civiles sostienen que permitir que las agencias federales investiguen a sus propios agentes socava la rendición de cuentas y la independencia, y subrayan que una investigación local es imprescindible.
Funcionarios de la administración Trump, incluido el vicepresidente JD Vance, han replicado que los agentes federales gozan de “inmunidad absoluta” por las acciones realizadas en el ejercicio de sus funciones.
El jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Gregory Bovino, confirmó que todos los agentes implicados en el tiroteo continúan en activo, aunque han sido reasignados fuera de Mineápolis, una decisión que —según dijo— se adoptó “por su seguridad”.
Ofensivas migratorias
Trump lanzó su ofensiva migratoria el año pasado, concentrándose especialmente en estados y ciudades gobernados por demócratas como Chicago, Los Ángeles y Portland.
La administración ha justificado las operaciones militarizadas como necesarias para expulsar a “criminales” del país, utilizándolo como pretexto para forzar la salida de migrantes.
La ofensiva en Mineápolis, iniciada en noviembre, ha sido descrita por las autoridades como la mayor operación federal de control migratorio jamás realizada.
Aproximadamente 3000 agentes fueron desplegados, deteniendo, interrogando y arrestando a residentes en toda la ciudad, en flagrante violación de la legislación estadounidense.
La ofensiva ha intensificado los choques entre autoridades locales y agencias federales, ha provocado enfrentamientos diarios entre activistas y agentes de inmigración y ha desembocado en la muerte de varios ciudadanos estadounidenses.
Vídeos que documentan enfrentamientos entre agentes federales y residentes de Mineápolis se han difundido ampliamente en redes sociales. En las últimas semanas se han celebrado protestas masivas en distintas ciudades, con manifestantes que exigen la expulsión de los agentes del ICE.
A pesar de las temperaturas gélidas, los manifestantes han seguido inundando las calles, denunciando los asesinatos, calificando a los agentes del ICE de “cobardes” y exigiendo que abandonen la ciudad.
También se han producido manifestaciones en ciudades de todo el país, como Nueva York, Los Ángeles y Washington D. C. La ofensiva en curso ha alterado la vida cotidiana.
Según informes de prensa, niños están faltando a la escuela o pasando a la educación a distancia; familias evitan asistir a servicios religiosos, y numerosos comercios, especialmente en barrios de inmigrantes, han cerrado temporalmente como consecuencia del aumento de las operaciones.
Pretti es al menos la sexta persona que ha muerto durante redadas del ICE en todo el país desde el año pasado, lo que ha desencadenado una ola de ira e indignación.
Su muerte fue uno de varios tiroteos protagonizados por agentes federales solo en el mes de enero.
Al menos seis personas también han fallecido en centros de detención del ICE desde comienzos de 2026, tras unas 30 muertes bajo custodia registradas el año pasado, la cifra anual más alta en dos décadas.
Estos acontecimientos han incrementado la presión sobre la administración Trump en medio de una creciente oposición pública a sus políticas migratorias. Según encuestas recientes, la aprobación del presidente ha caído a niveles en torno al 40 %.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, declaró a Fox News que Trump ha considerado invocar la Ley de Insurrección, una medida que permitiría el despliegue interno del ejército estadounidense.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
