Suelo sostener en mis artículos, charlas y libros sobre Palestina que el régimen judío sionista israelí ha mostrado, sobre todo a partir del 7 de octubre del 2023 y esto sin disimulo, su cara más sangrienta y sin encubrir nada de sus propósitos: avanzar en la ocupación total de Gaza y posteriormente Cisjordania bajo el amparo de un plan de solución final que implica expulsión, desplazamiento y genocidio.
Las excusas son siempre las mismas. Siete décadas de un cuento sangriento, criminal y violatorio de todo lo que huela a derecho internacional: eliminar la resistencia palestina. Sostener que lo realizado obedece a una política de autodefensa que a las entidades ocupantes les este vedado tal propósito y sí se le reconoce a los pueblos que sufren procesos de ocupación.
Israel ha tejido su capítulo más criminal desde aquel 14 de mayo de 1948 cuando nace a la luz esta entidad que denominaron Israel. Un capítulo que pretende hipotecar el futuro de Palestina a través del asesinato del mayor número de niños y mujeres que puedan y que desde Tormenta de Al Aqsa significa el 70% de los 200 mil asesinados directos e indirectos que el genocidio llevado a cabo por la sociedad judía sionista israelí ha llevado a cabo.
Sumemos la destrucción de viviendas, hospitales, escuelas, universidades, mezquitas, iglesias cristianas. Infraestructura básica. Demoler todo. Privar de alimentos a la población y acribillarlos en los sitios donde se reparte ayuda humanitaria o forzarlos a refugiarse en precarias tiendas en determinados sitios donde las bombas, drones, el fósforo blanco, los francotiradores ejecutan su labor criminal.
Nada frena a la entelequia infanticida israelí. Las críticas de organismos internacionales, las tibias amenazas de sus socios europeos, respecto a reconocer el estado palestino, el dictamen de la Corte Penal Internacional de declarar como criminal de guerra a Benzión Mileikowsky - conocido como Benjamín Netanyahu - primer ministro israelí de origen polaco o establecer políticas sancionatorias desde el punto de vista económico, todas ellas son ignoradas. Esto, pues lo esencial, el apoyo de Estados Unidos, como también la Troika europea, conformada por Francia, Gran bretaña y Alemania, principales socios en materia de apoyo financiero y militar no tiene discusión (1)
La lucha del pueblo palestino sigue su curso y no se detendrá a pesar de las masacres, los crímenes ejecutados por las tropas SS – soldados sionistas – al estilo de las Einsatzgruppen – las unidades móviles de exterminio” del ejército nazi de cuya labor han tomado buena nota las brigadas y los batallones del ejército judío sionista y de la cual se vanaglorian de sus crímenes a través de selfies, videos subidos a las redes sociales: Batallón Golani, el 97º Batallón Netzah Yehuda conocido anteriormente como Nahal Haredi perteneciente a la Brigada Kfir. La Brigada Givati que se caracteriza por la tortura a los detenidos palestinos, entre otros nombres que hay que tener presente a la hora de detener, juzgar y condenar con la máxima severidad a los criminales sionistas.
La sociedad israelí está dotada de un ejército que, en su gran mayoría conforman los mencionados grupos de tarea clonados de la labor de los Einzsgruppen del Tercer Reich alemán, de una perversidad propia de mentes desquiciadas. Grupos dotados de un pensamiento propio de asesinos en serie y con una constante: llevar adelante el proceso de ocupación, colonización y exterminio bajo una narrativa victimista crónica de un supuesto pueblo sufriente a lo largo de la historia – más bien una excusa impresentable -.
Un relato fantasioso construido, sobre todo, desde 1948 por los colonos europeos de creencia judía en principio y que se ha filtrado a cierto sector de la humanidad que amplifica ese mensaje de aquellos que como “corderos fueron conducidos al matadero” y que hoy deben prevenirlo mediante el exterminio “preventivo” de un pueblo pacífico como el palestino. Agredir al Líbano, a pesar de un cese al fuego violado permanentemente por el ente sionista apoderarse de Siria, atacar y tratar de fragmentar a Irak, bombardear Yemen y tratar de desestabilizar a la República Islámica de Irán.
Todo ello bajo la monserga de un discurso fastidioso, delictivo y dotado de acciones de agresión militar de conformar el “gran Israel” que vaya desde el Nilo hasta el Éufrates y que sólo ha servido ha servido de base para justificar crímenes de lesa humanidad, ocultar responsabilidades y reforzar un proyecto colonial que enfrenta a la resistencia palestina, decidida a impedir su desaparición.
Una desaparición que no sólo contempla la vida humana, sino que todo vestigio de vida, incluyendo aquello que da sustento a los habitantes de un territorio. Para el analista Hamza Hamouchene, en un interesante trabajo titulado: Ecocidio, imperialismo y la liberación de Palestina (2) afirma que “La devastación en Gaza no es solo genocidio, sino también ecocidio: la destrucción deliberada de todo un tejido social y ecológico. Desde suelos envenenados y tierras agrícolas diezmadas hasta sistemas hídricos colapsados y mares repletos de desechos, el ataque de Israel revela cómo la violencia colonial es inseparable del daño ambiental”.
Con absoluta certeza el analista argelino nos señala que “a primera vista, podría parecer fuera de lugar o incluso inapropiado escribir sobre cuestiones climáticas y ecológicas en medio del actual genocidio en Gaza. Sin embargo, lo que está sucediendo en Gaza no es solo un genocidio, sino también un ecocidio” que a septiembre del 2025 significaba 40 millones de toneladas de escombros y material peligroso, dentro de los cuales los restos humanos de miles de palestinos se encontraban bajo esas ruinas.
Unido a la destrucción de miles de hectáreas de tierras agrícolas de Gaza: huertos familiares y colectivos, olivares. Todo lo que fuera tierra para cultivos de sustento de la pobalción y la incipiente industria agrícola ha sido completamente destruido por la maquinaria militar sionista. Un informe de la FAO ha señalado que a septiembre del 2025 los daños en las tierras de cultivo han alcanzado el 87 % de las tierras cultivables. Como también una evolución al alza de los daños en los invernaderos, que han pasado del 71 % en abril al 80 % en octubre del 2025.
Los materiales tóxicos de municiones, bombas de fósforo blanco y 0otros componentes desarrollados por el complejo militari industrial sionista contaminan el suelo y las aguas subterráneas que se amplía a las costas de gaza en el Mar Mediterráneo mediante aguas servidas y los desechos y residuos no tratados por la destrucción de las plantas de tratamiento de aguas, la falta de servicios de recolección y tratamiento de la basura. Toda una política destinada a generar la mayor cantidad de daños mortales a la población palestina.
Además, los daños en los pozos agrícolas, vitales para el riego, se han agravado —del 83 % en abril a casi el 87 % a finales de septiembre— y afectan aún más a la capacidad de Gaza para mantener la producción agrícola y ganadera. “Tal y como muestran las imágenes satelitales, la magnitud de la destrucción de tierras agrícolas en Gaza ha socavado gravemente la capacidad de la zona para producir alimentos”, aseguró la Sra. Beth Bechdol, directora general Adjunta de la FAO (3)
A lo señalado debemos unir la muerte de miles de animales domésticos (perros y gatos principalmente) además de animales de granja que ha devastado la agricultura y ganadería local (aves de corral, cabras, ovejas, ganado bovino). El 70% de las granjas avícolas ha sido destruidas, lo que ha provocado una escasez severa de huevos y carne de pollo en Gaza (4).
Esa destrucción de tierras y animales, según señala el programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) ha llevado a una crisis alimentaria extrema en Gaza. La política de asesinar por hambre a la población palestina ha generado, por ejemplo, que los precios de los pocos alimentos que se pueden conseguir hayan aumentado hasta en un 1000 % respecto del período anterior al 7 de octubre del 2023, generando la desaparición casi total de la producción local de alimentos.
La política de asesinar por hambre a la población palestina ha generado, por ejemplo, que los precios de los pocos alimentos que se pueden conseguir hayan aumentado hasta en un 1000 % respecto del período anterior al 7 de octubre del 2023, generando la desaparición casi total de la producción local de alimentos. Tanto la ONU como sus organizaciones, entre ellas la FAO han advertido (5) en innumerables oportunidades que, la destrucción masiva del sector agrícola y ganadero palestino constituye un “ecocidio” y agrava la hambruna que se sufre a manos de la agresión, ocupación y crímenes cometidos por el ente sionista.
La eliminación del sionismo como ideología del crimen se plantea aquí no como una opción política más, sino como una necesidad ética y estratégica para la paz en Asia Occidental en general y sobre todo para detener el proceso de desplazamiento, expulsión y genocidio del pueblo palestino. No ya otra opción para nuestro mundo que la eliminación del sionismo con o ideología de depravación, inmoralidad y crimen.
Pablo Jofré Leal
Periodista. Analista Internacional.
- https://www.hispantv.com/noticias/opinion/619373/israel-sociedad-victimista-niega-genocidio-palestino
- Hamza Hamouchene es un investigador, activista y comentarista argelino radicado en Londres y miembro fundador de la Campaña de Solidaridad con Argelia (ASC) y de Justicia Ambiental del Norte de África (EJNA). https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/ecocidio-imperialismo-y-la-liberacion-de-palestina
- https://www.fao.org/newsroom/detail/gaza-strip--ceasefire-opens-window-for-rehabilitation-as-over-a-third-of-cropland-becomes-accessible/es
- https://es.euronews.com/2025/05/15/el-sector-agricola-de-gaza-sufre-una-destruccion-sin-precedentes-con-el-60-de-la-tierra-no
