• El canciller de Irán, Mohamad Yavad Zarif, en una conferencia de prensa, Teherán, 5 de febrero de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 16 de febrero de 2019 18:40
Actualizada: domingo, 17 de febrero de 2019 6:13

Irán no acepta exigencias para dejar su programa de misiles y recuerda que no puede estar “indefenso en una región fuertemente armada”, según el canciller.

“¿Hemos de estar indefensos en una región fuertemente armada? Si Europa se preocupa porque construimos misiles, debe vendernos aviones de combate. Nosotros tenemos la experiencia de una guerra de ocho años con Irak, en la que no teníamos nada para defendernos”, ha dicho este sábado el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel.

Al destacar el carácter defensivo del armamento de Irán, Zarif recuerda que la región del oeste de Asia está “repleta de armas” y que “solo en 2018, los países ribereños del Golfo Pérsico compraron 100 mil millones en armas”.

Zarif, así pues, ha rechazado tanto las inquietud de los países europeos por el programa de misiles de Irán como las acusaciones de que Irán supuestamente está “minando la seguridad regional” al desarrollar su programa de misiles.

¿Hemos de estar indefensos en una región fuertemente armada? Si Europa se preocupa porque construimos misiles, debe vendernos aviones de combate. Nosotros tenemos la experiencia de una guerra de ocho años con Irak, en la que no teníamos nada para defendernos”, dice el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif.

 

En la misma línea que Zarif, el portavoz de la Cancillería de Irán, Bahram Qasemi, ha denunciado este sábado el doble rasero de Europa, que, por una parte, trata de limitar la autosuficiencia defensiva de Teherán, pero a la vez vende armas a algunos países regionales.

En otro momento de sus declaraciones al medio alemán, Zarif insta a los países occidentales a dejar de acusar a los demás de violar los derechos humanos cuando ellos mismos mantienen silencio ante los crímenes cometidos por Arabia Saudí, es decir: la agresión saudí a Yemen, el “secuestro” del premier libanés Saad Hariri y su posterior renuncia forzada en Arabia Saudí y el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Riad en la ciudad turca de Estambul.

“El Occidente, tras su actitud ante el caso de Jamal Khashoggi, perdió su lugar como defensor de los derechos humanos”, explica Zarif. Añade que Israel y Arabia Saudí están autorizados por EE.UU. “para hacer lo que quieran sin sufrir castigo”.

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