Mediante un comunicado difundido el viernes, la Casa Blanca argumentó que el presidente Donald Trump decidió firmar la orden ejecutiva antiraní en el marco de la “emergencia nacional en curso con respecto a Irán”, y matizó que el presidente podría modificar la medida si las circunstancias cambiaran.
“Es necesario y apropiado imponer un arancel ‘ad valorem’ adicional a las importaciones de artículos que son productos de países extranjeros que compran, importan o adquieren directa o indirectamente cualquier bien o servicio de Irán”, se lee en el documento, sin especificar una tasa fija, utilizando el 25 % como ejemplo.
Trump no ha comentado directamente sobre la orden en sí. En declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One, reiteró su postura sobre Irán, afirmando que no debería poseer armas nucleares.
De momento, no hay una reacción inmediata por parte de los funcionarios iraníes, que han rechazado sin excepción las acusaciones de Washington y sus aliados de que la República Islámica busca obtener armas no convencionales.
El presidente estadounidense ya había planteado la posibilidad de imponer aranceles a los socios comerciales de Irán a principios de este año.
La medida fue anunciada poco después de que representantes iraníes y estadounidenses mantuvieran conversaciones indirectas en Mascate, capital de Omán, sobre el programa de energía nuclear de Teherán y el alivio de las sanciones.
El mismo Trump calificó de positivas dichas negociaciones para alcanzar un acuerdo, e informó que la próxima semana se celebrarán más conversaciones.
“Mantuvimos muy buenas conversaciones sobre Irán, parece que Irán quiere llegar a un acuerdo con muchas ganas”, señaló.
Trump reiteró una vez más sus amenazas sobre una agresión militar contra Irán al subrayar que “una gran flota” se dirige hacia la región, alegando que este despliegue podría impactar las conversaciones con Irán. “Llegará allí muy pronto. Así que veremos cómo sale todo”, agregó.
La República Islámica ha dejado claro que no tolerará amenazas y presiones. Ha insistido en que, aunque opta por la diplomacia, no teme una guerra con EE.UU. y está plenamente preparada para ella, advirtiendo que cualquier mínima agresión al país desencadenaría una guerra regional a gran escala.
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