La televisión de Irán ha informado que las negociaciones indirectas entre Irán y EE.UU. han finalizado temporalmente, y el equipo negociador iraní, encabezado por el canciller Abás Araqchi, ha regresado a su residencia.
Más temprano, la corresponsal de la televisión iraní había afirmado que las negociaciones podrían prolongarse.
En este proceso, la parte omaní está transmitiendo mensajes entre las delegaciones iraní y estadounidense.
La delegación iraní que participa en las negociaciones con Estados Unidos está encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Seyed Abás Araqchi, e integra a sus viceministros político y económico, Mayid Tajt Ravanchi y Hamid Qanbari, respectivamente, así como al portavoz de la Cancillería, Esmail Baqai, junto con otros diplomáticos.
Por su parte, la delegación estadounidense está encabezada por el enviado especial del presidente Donald Trump para Asia Occidental, Steve Witkoff, y por Jared Kushner, yerno del presidente, quienes lideran los encuentros en representación de Estados Unidos.
Tras la conclusión de las conversaciones, Araqchi ha calificado esta ronda como “un buen comienzo” y ha afirmado que ambas partes acordaron continuar diálogos. “Pero la continuidad depende de que consultemos en las capitales sobre cómo continuar”, ha agregado.
El canciller iraní ha dejado claro que el tema del diálogo con EE.UU. “es exclusivamente nuclear”. “No estamos tratando ningún otro asunto con los estadounidenses”, ha aclarado.
“Hoy declaramos claramente que la condición previa para cualquier diálogo es abstenerse de amenazas y presiones”, ha reiterado.
Según informes de medios iraníes, las pláticas abordan solamente temas nucleares y el levantamiento de las sanciones contra la nación iraní, pese a insistencia de Washington en incluir el tema de los misiles convencionales y la influencia regional de Irán.
Los diálogos se realizan tras semanas de la incesante retórica bélica de la Administración Trump, que amenazó con una intervención militar en Irán si éste no negociaba un nuevo acuerdo nuclear.
La República Islámica ha dejado en claro que no tolerará amenazas y presiones. Ha insistido en que, aunque opta por la diplomacia, no teme una guerra con EE.UU. y está plenamente preparada para ella, advirtiendo que cualquier mínima agresión al país, desencadenaría una guerra regional a gran escala.
