• (De izquierda) Andrew Mountbatten-Windsor, Sarah Ferguson, Keir Starmer, Peter Mandelson, Elon Musk, Donald Trump, Stephen Bannon, Howard Lutnick. (Foto: Politico)
Publicada: sábado, 7 de febrero de 2026 7:42

Las revelaciones sobre el caso de Epstein sacuden a la élite política europea con suspensiones y dimisiones, mientras en EE.UU. el escándalo apenas genera consecuencias.

Las revelaciones relacionadas con el escándalo del delincuente sexual Jeffrey Epstein, quien traficaba con niñas menores de edad en su isla privada, están provocando consecuencias políticas significativas en Europa, mientras que en Estados Unidos el impacto sigue siendo limitado, según un artículo difundido el viernes por el medio estadounidense Politico.

A ambos lados del Atlántico han surgido nombres influyentes vinculados al fallecido financiero condenado por delitos sexuales, pero la rendición de cuentas ha sido notablemente desigual.

En Europa, las reacciones han sido inmediatas. En Noruega, un diplomático de alto rango fue suspendido y se abrió una investigación policial contra un ex primer ministro. En el Reino Unido, el exembajador ante Estados Unidos fue destituido y posteriormente renunció a la Cámara de los Lores, mientras la policía revisa si compartió información sensible de mercado con Epstein. El príncipe Andrés fue despojado de sus títulos reales y de su residencia oficial, y una fundación benéfica creada por su exesposa Sarah Ferguson anunció su cierre indefinido tras la difusión de correos electrónicos en los que ella calificaba a Epstein como “una leyenda” y “el hermano que siempre deseé”.

Este proceso de depuración en Europa ha puesto de relieve, según analistas, la falta de consecuencias comparables en Estados Unidos. Ningún político de primer nivel ha caído, y las figuras más influyentes mencionadas en los documentos judiciales han cerrado filas para minimizar el daño político.

En el Reino Unido, el exembajador Peter Mandelson se ha convertido en un lastre para el primer ministro Keir Starmer, pese a que este último nunca conoció personalmente a Epstein. La polémica gira en torno a su decisión de nombrar a Mandelson, quien admitió haber continuado su relación con Epstein tras su condena. “Lo siento. Siento lo que se les hizo, siento que tantas personas con poder les fallaran, siento haber creído las mentiras de Mandelson y haberlo nombrado, y siento que incluso ahora se vean obligadas a revivir esta historia públicamente una vez más”, lamentó Starmer ofreciendo una disculpa pública a las víctimas.

En contraste, en Estados Unidos el Partido Republicano ha evitado abordar el escándalo, incluso ante los vínculos documentados entre el presidente estadounidense Donald Trump y Epstein. El mandatario ha negado cualquier irregularidad y sostiene que rompió su relación con el notorio depredador sexual años antes. Hasta el momento, no ha surgido evidencia que lo vincule directamente con la red de tráfico sexual de Epstein.

Otros altos cargos estadounidenses tampoco han enfrentado consecuencias. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, permanece en su puesto pese a la publicación de correos electrónicos que contradicen su versión de un distanciamiento temprano de Epstein. Un portavoz aseguró que Lutnick “tuvo interacciones limitadas con el señor Epstein en presencia de su esposa y nunca ha sido acusado de ningún delito”, y no hay señales de que su posición en el gabinete esté en riesgo.

 

Situaciones similares se repiten en el ámbito empresarial y académico. Goldman Sachs respaldó a su asesora legal Kathryn Ruemmler pese a los regalos que recibió de Epstein, mientras que el médico y divulgador Peter Attia pidió disculpas públicas por sus intercambios de correos con el convicto sexual. “No estuve involucrado en ninguna actividad criminal”, afirmó Attia, añadiendo que nunca viajó en el avión ni estuvo en la isla de Epstein.

Algunos observadores atribuyen esta tolerancia a la normalización del escándalo en la era Trump. “Quienes deberían sentir vergüenza se están atrincherando en lugar de rendir cuentas”, afirmó Norm Eisen, exembajador de Estados Unidos y crítico del presidente. En una reflexión más amplia, el exembajador Rufus Gifford añadió que “Como estadounidenses, debemos mirarnos al espejo. ¿Por qué no estamos teniendo la misma reacción que Europa?”.

El fiscal general adjunto de Estados Unidos, Todd Blanche, informó la semana pasada que alrededor de 3,5 millones de archivos fueron publicados para cumplir con la Ley de Transparencia Epstein, tras las críticas por no haber respetado el plazo fijado por el Congreso para el 19 de diciembre. La documentación difundida incluye comunicaciones internas del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y denuncias recibidas como avisos.

Epstein fue arrestado por cargos federales de tráfico sexual en julio de 2019 y recluido en el Centro Correccional Metropolitano de la ciudad de Nueva York. Murió ahorcado en agosto de 2019, a pesar de estar bajo vigilancia por riesgo de suicidio tras un presunto intento anterior en julio, lo que plantea preguntas persistentes sobre las circunstancias que rodearon su muerte.

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