• Soldados estadounidenses vigilan el complejo de la embajada de EE.UU. en Bagdad (capital de Irak), 1 de enero de 2020.
Publicada: lunes, 28 de septiembre de 2020 22:20

EE.UU. vuelve a probar uno de sus sistemas de defensa antimisiles desde su embajada en Bagdad, capital iraquí, pese a las protestas de las autoridades iraquíes.

El detonante ruido del lanzamiento de misiles y su detección por el nuevo sistema antiaéreo, que ha instalado EE.UU. en su embajada, ha generado este lunes pánico entre los habitantes de la llamada Zona Verde, que alberga el centro diplomático norteamericano, y las zonas adyacentes.

Las pruebas de la defensa antiaérea estadounidense se realizan dentro del marco de las maniobras de emergencia, programadas para el lunes y el martes en la capital iraquí, tal y como anunció el domingo la embajada estadounidense.

La sede diplomática ha ratificado que los ejercicios militares buscan asegurar la protección y mejorar las capacidades defensivas ante los crecientes ataques lanzados contra las fuerzas estadounidenses.

Fuentes cercanas a grupos recién emergidos de la Resistencia iraquí aseguran que EE.UU. busca instalar sistemas de defensa antimisiles en la embajada con un alcance mediano tras el fracaso que han registrado los sistemas existentes a la hora de detectar los misiles y repeler los ataques lanzados contra la embajada estadounidense.

 

Una fuente iraquí reveló el viernes que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, había enviado un mensaje al presidente de Irak, Barham Salih, en el que amenazaba con cerrar la misión del país norteamericano en Bagdad “si continúan los ataques a las representaciones diplomáticas estadounidenses” en el país árabe.

Las nuevas pruebas se producen meses después de que potentes explosiones sacudieran Bagdad, mientras EE.UU. probaba sus sistemas de defensa antimisiles. 

Tras las pruebas del 4 de julio, el parlamentario iraquí Salam al-Shammari indicó que es “intolerable” que EE.UU. no trate a Irak como “un Estado independiente y soberano”, sino como “uno de sus estados”.

La coalición iraquí Al-Fath, a su vez, consideró estas pruebas como “una violación de todas las normas diplomáticas y las leyes internacionales” y “amenaza con violar continuamente la soberanía nacional y la santidad del Estado iraquí”.

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