“La Organización de Energía Atómica de Irán ha puesto su más alto nivel de capacidad al servicio de la salud y la medicina”, ha declarado este jueves Mohamad Eslami, jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), en Isfahán, asegurando que la industria nuclear del país ha continuado avanzando pese a décadas de sanciones, sabotajes, asesinatos de científicos y bombardeos directos.
El pronunciamiento se ha producido durante la inauguración de nuevas unidades ambulatorias e internistas en una clínica de la Universidad de Ciencias Médicas de Isfahán, donde Eslami ha destacado el papel de la energía nuclear en la salud pública.
En este sentido, ha explicado que la medicina nuclear depende fundamentalmente del enriquecimiento de uranio, y que, sin este proceso, no habría sido posible producir combustible, realizar irradiación ni llevar a cabo la separación de isótopos, pese a las objeciones de los países que han insistido en prohibir la actividad.
Ha subrayado que la industria atómica iraní no se ha detenido ante presiones políticas ni campañas psicológicas, y que su desarrollo ha permitido avances para la sociedad, incluidos servicios médicos y tecnologías sanitarias.
El funcionario ha agregado que las potencias dominantes han utilizado todas las herramientas disponibles, desde restricciones tecnológicas hasta sabotajes industriales y espionaje, con la intención de frenar el progreso nuclear de Irán.
Según Eslami, incluso después de emplear “las bombas más poderosas del mundo” y años de preparación militar, no han logrado detener la actividad nuclear iraní, que continúa activa y con un papel destacado.
Además, el jefe de la OEAI ha señalado que, tras la guerra iniciada por Israel el 13 de junio y la posterior intervención de Estados Unidos con bombardeos a instalaciones nucleares iraníes, Irán ha logrado detener la agresión mediante operaciones de respuesta.
Eslami también ha destacado que los intentos de presión política y psicológica para inspeccionar instalaciones dañadas no han afectado la determinación de Teherán ni su política de desarrollo tecnológico.
Asimismo, ha concluido afirmando que las capacidades nucleares iraníes pertenecen al pueblo iraní y que, apoyándose en el conocimiento autóctono y la determinación de la juventud, el país continuará su camino de avance con firmeza, contribuyendo no solo al sector energético, sino también a la salud, el tratamiento médico y la industria nacional.
El régimen de Israel lanzó el 13 de junio un ataque sin motivo contra Irán, que causó la muerte de centenares de personas, entre ellas altos mandos militares, científicos nucleares y civiles. Menos de diez días después, Estados Unidos intervino oficialmente en la contienda bombardeando tres instalaciones nucleares con fines pacíficos, protegidas por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), en lo que constituyó una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y del Tratado de No Proliferación (TNP) Nuclear.
Irán respondió a la agresión con fuerza, lanzando cientos de misiles balísticos y drones contra objetivos estratégicos israelíes en los territorios ocupados, en el marco de la operación sin precedentes ‘Verdadera Promesa III’, y llevó a cabo un ataque de represalia contra la mayor base estadounidense en la región, logrando detener el asalto ilegal e imponer un alto el fuego a los agresores el 24 de junio.
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