Por: Richard Medhurst *
La tercera y más reciente ronda de negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos concluyó tras dos sesiones intensivas el jueves: una reunión inicial a primera hora y una sesión de cierre por la noche.
Mientras que funcionarios estadounidenses, incluido el principal negociador Steve Witkoff, se han mantenido en silencio, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abás Araqchi, expresó un “optimismo limitado” tras la conclusión de esta ronda de conversaciones, señalando una esperanza cautelosa para la continuidad del diálogo.
Estas negociaciones se desarrollan en un contexto de elevada tensión regional, dado que Estados Unidos e Israel han intensificado durante semanas las amenazas de acción militar contra Irán.
Exigencias de EEUU y preocupaciones legales y políticas
En las últimas semanas, Estados Unidos e Israel han incrementado su retórica bélica, advirtiendo sobre posibles acciones militares contra Irán. Durante las conversaciones en Ginebra, EE.UU. habría presentado varias demandas clave, entre ellas:
- Cierre completo de las tres principales instalaciones nucleares iraníes: los sitios de enriquecimiento de Natanz y Fordo, y la planta de Isfahán.
- Exportación obligatoria de todo el uranio altamente enriquecido (HEU) de Irán.
- Adopción de una política de “Enriquecimiento Cero”, prohibiendo cualquier futura actividad de enriquecimiento doméstico.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, amplió además el alcance de las negociaciones al plantear preocupaciones sobre el programa de misiles balísticos de Irán.
Estas demandas presentan importantes desafíos legales y políticos.
Expertos argumentan que el cierre de estas instalaciones y el mandato de enriquecimiento cero violan el derecho de Irán a la energía nuclear civil bajo el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, del cual Irán es signatario, a diferencia de Israel.
Asimismo, estos términos son mucho más restrictivos que el límite de enriquecimiento del 3,67 % establecido en el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA o PIAC, por sus siglas en inglés) de 2015, conocido como el acuerdo nuclear con Irán.
El JCPOA fue abandonado por Donald Trump durante su primer mandato, en mayo de 2018, a pesar de que la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) verificó repetidamente que Irán cumplía plenamente con los protocolos de supervisión del acuerdo.
Los firmantes europeos tampoco lograron rescatar el acuerdo tras la salida unilateral e ilegal de Estados Unidos, cediendo ante la presión estadounidense.
Posición de Irán y papel de la AIEA
Como en negociaciones anteriores, el objetivo principal de Irán sigue siendo el levantamiento de las sanciones unilaterales de EE.UU., que Teherán considera ilegales bajo el derecho internacional.
Hasta la fecha, Estados Unidos no ha presentado un mecanismo creíble que garantice un alivio integral de las sanciones ni salvaguardas que impidan una futura retirada estadounidense de un nuevo acuerdo.
En una publicación en redes sociales antes de dirigirse a Ginebra para la tercera ronda de diplomacia nuclear con EE.UU., Araqchi declaró explícitamente que Irán “bajo ninguna circunstancia desarrollará armas nucleares”.
Esta política se fundamenta en una fatwa (edicto religioso) histórica emitida por el Líder de la Revolución islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei y en el compromiso declarado de Irán con la no proliferación internacional.
Precisamente eso fue lo que afirmaron categóricamente el presidente Masud Pezeshkian y el jefe del Consejo de Defensa de Irán, Ali ShamJani, el jueves durante la última ronda de conversaciones en Ginebra.
Controversias sobre enriquecimiento y programa de misiles
Irán ha rechazado de manera clara y categórica las propuestas de exportar su uranio altamente enriquecido o cerrar permanentemente sus instalaciones nucleares.
El director general de la AIEA, Rafael Grossi, quien estuvo presente en Ginebra y participó como observador técnico en las conversaciones indirectas entre Irán y EE.UU., sigue buscando acceso para que los inspectores puedan verificar el estado de las instalaciones atacadas por Israel y Estados Unidos en junio de 2025.
Estas conversaciones siguen a la denominada “Guerra de 12 días” en junio de 2025, durante la cual Israel atacó varios sitios nucleares iraníes y asesinó a científicos nucleares senior en sus hogares.
Posteriormente, se llevó a cabo la operación que los estadounidenses llaman “Martillo de Medianoche”, en la que EE.UU. atacó tres instalaciones nucleares clave en Natanz, Fordo e Isfahán, en una flagrante violación del derecho internacional.
Tras estos ataques, Estados Unidos e Israel afirmaron que las capacidades nucleares de Irán habían quedado gravemente degradadas. Sin embargo, las demandas continuas de cierre de instalaciones han generado dudas sobre el alcance del daño y los objetivos estratégicos detrás de las negociaciones en curso.
Trump había asegurado que estas instalaciones habían sido “obliteradas”, postura que el portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, calificó de incoherente con las demandas actuales de EE.UU. de cerrar formalmente y desmantelar las mismas instalaciones.
Esta contradicción plantea una cuestión crítica: si Washington está tan seguro de la destrucción que afirma haber causado, ¿por qué ahora presiona a Irán para que entregue diplomáticamente instalaciones que supuestamente ya no existen?
Preocupaciones sobre mediación y acumulación militar
El equipo negociador estadounidense, liderado por Jared Kushner, y el enviado para Asia Occidental Steve Witkoff, ha sido objeto de escrutinio. Observadores señalan la falta de experiencia diplomática de Kushner y la postura percibida pro-Israel de ambos como posibles conflictos de interés que complican la neutralidad necesaria para la diplomacia.
Esto ha generado preguntas legítimas sobre un posible conflicto de intereses, especialmente dado el largo historial de Israel defendiendo la destrucción total de las capacidades defensivas y nucleares de Irán.
Curiosamente, pocos días antes de que ambas partes se reunieran nuevamente en Ginebra, Witkoff afirmó en una entrevista con Fox News que Irán estaba a “semanas” de construir un arma nuclear.
Esta presión diplomática se respalda en la mayor concentración de fuerzas estadounidenses en la región en la historia, superando incluso la invasión de Irak en 2003. El USS Gerald R. Ford, el USS Abraham Lincoln y varios grupos de ataque de portaaviones están actualmente desplegados como demostración de fuerza.
Según rastreadores de vuelos e inteligencia de código abierto (OSINT, por sus siglas en inglés), incluso después de concluida la última ronda en Ginebra, EE.UU. continuaba concentrando carga y equipo militar, con decenas de aviones partiendo de bases americanas en Europa hacia la región.
Próxima ronda de diplomacia nuclear
Se espera que las conversaciones diplomáticas se reanuden en Viena (Austria) en la próxima semana, según anunció Araqchi tras la conclusión de la ronda más reciente.
Se prevé que los equipos técnicos de ambas partes se reúnan para tratar disposiciones detalladas y el posible mecanismo de implementación.
Irán negocia de buena fe, respaldado por la voluntad política necesaria para asegurar un acuerdo. Sin embargo, aún está por verse cómo decidirán proceder los estadounidenses tras esta última ronda.
Lo que sí queda claro es que no existe solución militar al expediente nuclear iraní. La diplomacia sigue siendo la única vía viable.
* Richard Medhurst es periodista y comentarista independiente sirio-británico con sede en Viena.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
