La vicepresidenta y la directora de la Organización de Protección del Medio Ambiente de Irán, Shina Ansari, en una comunicación oficial dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, al referirse a los acontecimientos recientes y al creciente proceso de militarización en la estratégica región del Golfo Pérsico y el mar de Omán por EE.UU., así como a las amenazas de agresión militar contra la República Islámica de Irán, ha expresado su preocupación por las consecuencias ambientales derivadas de acciones militares en este ecosistema sensible y frágil.
“La persistencia de amenazas militares en una región con alta concentración de infraestructuras petroleras, gasísticas, petroquímicas y marítimas constituye la creación de una situación de riesgo para la paz, la seguridad y el medio ambiente, tanto a escala regional como mundial”, ha advertido la vicepresidenta iraní en su misiva al jefe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La funcionaria iraní ah señalado que, conforme al principio 21 de la Declaración de Estocolmo (1972) y al principio 2 de la Declaración de Río (1992), cualquier acción militar que provoque contaminación marina masiva, destrucción de hábitats costeros o daños a la biodiversidad podría constituir una violación de las obligaciones internacionales relativas a la prevención de perjuicios transfronterizos.
Asimismo, ha recordado que el artículo 55 del Protocolo Adicional I (1977) a los Convenios de Ginebra establece la obligación de proteger el medio ambiente natural frente a daños extensos, graves y duraderos durante los conflictos armados.
La vicepresidenta iraní ha citado la Convención ENMOD (1976), que prohíbe el uso hostil de técnicas de modificación ambiental con efectos amplios, prolongados o severos.
Ansari ha afirmado que las experiencias de conflictos anteriores en la región —incluidos ataques contra instalaciones petroleras e industriales— demuestran que los daños ambientales derivados de este tipo de acciones trascienden el tiempo y las fronteras, con efectos que pueden perdurar durante generaciones.
Entre ellos, ha mencionado derrames masivos de crudo, liberación de contaminantes tóxicos, destrucción de ecosistemas coralinos y riesgos para la salud de las comunidades costeras.
En la misiva, la alta responsable de la Organización de Protección del Medio Ambiente iraní ha instado al secretario general de la ONU a invocar los artículos 99 y 34 de la Carta de las Naciones Unidas para situar en la agenda internacional las amenazas ambientales derivadas de la creciente militarización de la región como una prioridad urgente.
Las autoridades iraníes han señalado que cualquier acción militar en su contra “se considerará el inicio de una guerra”, y han afirmado que sus Fuerzas Armadas “están preparadas, con el dedo en el gatillo, para responder de manera inmediata y contundente a cualquier agresión”. No obstante, el país persa ha manifestado su disposición a mantener un “diálogo basado en el respeto y los intereses mutuos”.
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