• El presidente libanés, Michel Aoun, en una reunión de la Liga Árabe (LA), Túnez, 31 de marzo de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: lunes, 21 de octubre de 2019 11:11
Actualizada: lunes, 21 de octubre de 2019 12:30

El presidente libanés reconoce que las protestas reflejan el dolor y la presión económica de la nación, pero rechaza culpar a “todos los políticos” de corrupción.

En las declaraciones pronunciadas este lunes en una sesión del Gobierno, el presidente Michel Aoun ha afirmado que entiende “el dolor” y la presión económica que está soportando la mayoría de los libaneses, pero señala que no es justo culpar de corrupción a “todos los políticos” y miembros del Gobierno.

“Lo que está ocurriendo en las calles expresa el dolor de la gente, sin embargo, generalizar [las acusaciones] contra cualquier persona, supone una gran injusticia”, ha afirmado el mandatario.

En un intento por apaciguar a los libaneses pobres e indignados por la situación económica del país, Aoun ha sugerido comenzar revelando datos de las cuentas bancarias de los ministros y miembros del gabinete.

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El presidente árabe recibió el sábado a un grupo de opositores en su despacho y les prometió que haría todo lo que estuviera en su mano para solucionar los problemas de la nación.

Lo que está ocurriendo en las calles expresa el dolor de la gente, sin embargo, generalizar [las acusaciones] contra cualquier persona, supone una gran injusticia”, dice el presidente libanés, Michel Aoun.

 

El primer ministro libanés, Saad Hariri, a su vez, instó el viernes a los ministros a presentarle una solución en 72 horas a fin de calmar las movilizaciones callejeras, en las que piden también su propia renuncia.

Al día siguiente, el jefe del partido cristiano LF, Samir Geagea, informó que había solicitado a los ministros de su agrupación que dimitieran del Gobierno de Hariri.

El líder del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), Seyed Hasan Nasralá, su vez, pidió el sábado al Gobierno revocar los nuevos impuestos que provocaron las movilizaciones. A su juicio, “si el Gobierno actual no aborda la crisis, ningún otro Gobierno podrá hacerlo”.

El Líbano, destruido por la guerra civil iniciada en 1975 y que duró hasta 1990, tiene una deuda de alrededor de 86 000 millones de dólares, lo que representa más del 150 % del Producto Interno Bruto (PIB), una de las mayores del mundo, y su deuda soberana hace tiempo cayó por debajo del nivel del bono basura.

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