• El presidente de EE.UU., Donald Trump, en una reunión en el Despacho Oval de la Casa Blanca, 29 de enero de 2026. (Foto: AP)
Publicada: miércoles, 4 de febrero de 2026 16:17

Historiadores y analistas denunciaron que el Gobierno de Donald Trump intenta reescribir la historia nacional para legitimar decisiones de política exterior hacia América Latina.

Mediante un mensaje presidencial emitido el lunes, la Casa Blanca conmemoró el 178.º aniversario de la “victoria en la guerra entre México y Estados Unidos”, en referencia al Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, mediante el cual el gobierno estadounidense adquirió 1 359 000 kilómetros cuadrados de “nuevas tierras”, equivalentes al 55 % del territorio previo al conflicto.

La nota calificó la agresión estadounidense como una “legendaria victoria que aseguró el suroeste estadounidense, reafirmó la soberanía del país y expandió la promesa de independencia a lo largo de nuestro majestuoso continente”.

Asimismo, enmarcó la expansión territorial de Estados Unidos como un acto defensivo y justo, estableciendo paralelismos entre la invasión de México en el siglo XIX y los esfuerzos contemporáneos de la administración por militarizar la frontera sur y proyectar poder en todo el hemisferio occidental.

“Guiados por nuestra victoria en los campos de México hace 178 años, no he escatimado esfuerzos para defender nuestra frontera sur contra la invasión”, señala la declaración.

 

Ante esta coyuntura, un grupo de historiadores y analistas señaló el martes que la nota de la Casa Blanca distorsiona la realidad histórica al presentar a la nación agresora como víctima.

Los académicos sostienen que la declaración omite el reconocimiento ampliamente aceptado de la guerra como un acto de expansión colonial estadounidense, motivado por la ideología racial, la ambición económica y el deseo de extender la esclavitud.

Gobierno de Trump ve algo positivo imperialismo de EEUU

El profesor de historia latinoamericana de la Universidad Estatal de Arizona, Alexander Aviña, afirmó que el comunicado de la Casa Blanca “minimiza la enorme cantidad de violencia que se requirió para expandir” el territorio de Estados Unidos hasta la costa del Pacífico, en un contexto en que la administración del presidente Donald Trump ha intervenido en asuntos de Latinoamérica de una forma “no vista en décadas”, incluida la deposición del presidente de Venezuela, la injerencia en procesos electorales y las amenazas de acciones militares contra México y otros países.

“Líderes políticos de Estados Unidos han visto esto desde entonces como un aspecto feo de la historia de Estados Unidos, este es un ejemplo bastante claro de imperialismo estadounidense contra su vecino del sur”, dijo Aviña en una entrevista con AP

También, aseveró que el gobierno de Trump abraza este capítulo “como algo positivo en la historia de Estados Unidos y lo enmarca de manera históricamente imprecisa, como una especie de medida defensiva para evitar una invasión de México”.

Sheinbaum: Hay que defender la soberanía

Las críticas a la declaración de la Casa Blanca se propagaron rápidamente, tanto en línea como a nivel internacional. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, respondió el martes en su rueda de prensa con abierta burla, recordando a los periodistas que México es una nación soberana y cuestionando el revisionismo histórico implícito en la declaración. “Hay que defender la soberanía siempre”, agregó.

En este contexto, el profesor de historia de la Universidad de Stanford, Albert Camarillo, calificó el comunicado de Trump como una “versión distorsionada, ahistórica e imperialista” de la guerra.

Trump busca blanquear historia de EEUU

Aviña señaló que el comunicado sirve “para afirmar retóricamente que Estados Unidos tiene justificación para establecer su política de ‘Estados Unidos Primero’ en todo el continente americano”, independientemente de la precisión histórica.

Camarillo aseguró que dicho comunicado se alinea con muchos otros que buscan blanquear y replantear la historia de Estados Unidos, borrando generaciones de estudios históricos.

Anteriormente, el gobierno de Trump eliminó de los sitios web oficiales la historia, los registros legales y los datos que consideraba incómodos. También ordenó retirar cualquier señal que “desacredite inapropiadamente a los estadounidenses del pasado o del presente”, incluidas aquellas que hacen referencia a la esclavitud, la destrucción de culturas indígenas estadounidenses y el cambio climático.

Punto de fricción histórico

La guerra entre México y Estados Unidos (1846–1848) se desencadenó por antiguas disputas fronterizas y la anexión de Texas por parte de Estados Unidos en 1845. En los años previos al conflicto, numerosos estadounidenses se habían establecido gradualmente en el entonces territorio mexicano. México había prohibido la esclavitud, y los abolicionistas estadounidenses temían que la expansión territorial de Estados Unidos buscara, en parte, incorporar nuevos estados esclavistas.

Tras el estallido de los combates y las sucesivas victorias estadounidenses, México cedió más de 1 360 000 kilómetros cuadrados (525 000 millas cuadradas) a su vecino del norte, incluyendo los territorios que hoy comprenden Arizona, California, el oeste de Colorado, Nevada, Nuevo México, Texas y Utah.

Este episodio convirtió a Texas en una pieza clave durante la Guerra Civil estadounidense y llevó al expresidente Ulysses S. Grant a afirmar más tarde que el conflicto con México fue “uno de los más injustos jamás librados por una nación más fuerte contra una más débil”.

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