“Soy inocente, no culpable, soy un hombre decente, sigo siendo presidente de mi país”, ha señalado Maduro tras haber comparecido ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York junto a su esposa, Cilia Flores, por los cargos de narcotráfico, importación de cocaína, y posesión de armas que enfrenta.
Ante el juez Alvin Hellerstein, Maduro ha contestado en español a las preguntas durante su primera audiencia. “Soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, ha destacado en el tribunal, reafirmando su inocencia respecto a los delitos que le imputa EE.UU.
En su comparecencia ante el tribunal, Maduro también ha indicado al juez que “me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”.
Su mujer, Cilia Flores, quien ha confirmado ante el tribunal ser “la primera dama de Venezuela”, también se ha declarado “completamente inocente” de todos los cargos.
En este caso judicial, Maduro estará representado por Barry Pollack , abogado estadounidense con amplia experiencia en juicios. Pollack es actualmente uno de los abogados de Julian Assange y fue una figura clave en la negociación del acuerdo que logró su liberación el verano pasado.
Esposa de Maduro, Cilia Flores, también estará representada por Mark Donnelly, abogado especialista en delitos económicos y exfiscal del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El Gobierno de EE.UU. acusó a Maduro de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametrallados y dispositivos destructivos y conspiración para poseer estas armas en apoyo de actividades criminales, mientras que Caracas señala que no hay pruebas que vinculen al presidente venezolano con el narcotráfico y advirtió que el único interés de EE.UU. es quedarse con el petróleo venezolano.
Pollack ha indicado que el presidente venezolano “no está buscando la liberación bajo fianza en este momento” pero podría hacerlo más adelante. La próxima audiencia se celebrará el 17 de marzo.
El sábado, las fuerzas de EE.UU. atacaron varias partes de Venezuela y secuestraron a Maduro y su esposa. Durante dicha operación, al menos 40 personas, civiles y militares, perdieron la vida.
Tras esta agresión, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que asumirá el control de Venezuela; mientras, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, defendió que la ofensiva militar permitirá a Washington acceder a la “riqueza y los recursos adicionales” del país bolivariano.
La agresión militar estadounidense ha desatado un aluvión de críticas y condenas a nivel internacional, desde las Naciones Unidas que han advertido que el ataque constituye “un precedente peligroso”, hasta Irán, Rusia, China y muchos países latinoamericanos que han considerado el secuestro de Maduro como un acto de terrorismo de Estado, enfatizando que Venezuela “tiene el derecho a decidir su propio destino sin ninguna intervención destructiva”.
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