El gabinete del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha transformado con rapidez Cisjordania desde 2022. El resultado: una expansión sin precedentes de los asentamientos, opacada por la invasión de Gaza; expropiaciones récord de tierras; y más de 3000 personas desplazadas por la violencia de colonos. Este mes ha acelerado aún más el proceso con una serie de medidas que profundizan la anexión de facto de Cisjordania, territorio palestino ocupado militarmente desde 1967 pero nunca anexado formalmente, a diferencia del este de Al-Quds (Jerusalén Este) y los Altos del Golán sirios. Todo avanza con mayor rapidez y de forma más explícita.
Las consecuencias son visibles. Cada recorrido por Cisjordania revela algo nuevo: desde más banderas israelíes y símbolos judíos a lo largo de las carreteras hasta la casi total ausencia de palestinos en los espacios abiertos, ahora ocupados por colonos israelíes que sacan su ganado a pastar. También aparecen asentamientos incipientes en lo alto de colinas y nuevas barreras en las entradas de las ciudades palestinas. Incluso se ven anuncios inmobiliarios en asentamientos que antes se consideraban remotos.
La clave de esta transformación es la transferencia de competencias desde las autoridades militares israelíes —que, en teoría, ocupan el territorio de forma temporal— hacia autoridades civiles. Esto genera una situación que, en la práctica, equivale a una anexión, aunque sin una declaración formal. Como afirmó el 4 de febrero el ministro israelí de patrimonio, Amihai Eliyahu: “La soberanía no es una declaración. Es una acción.”
El 8 de febrero, el gabinete de Israel aprobó una serie de cambios destinados a socavar aún más la autogestión palestina en Cisjordania.
Aunque aún están pendientes de la aprobación final por parte del parlamento israelí, las modificaciones, según un comunicado difundido por el ministro de finanzas, Bezalel Smotrich, “seguirán enterrando la idea de un Estado palestino”.
En virtud de los Acuerdos de Oslo, las Áreas A y B de Cisjordania —que en conjunto comprenden el 40 % del territorio— están bajo el control de la Autoridad Palestina.
Sin embargo, debido a los nuevos cambios aprobados este mes por el gabinete del régimen sionista, la administración civil israelí, encargada de los asuntos civiles en la Cisjordania ocupada por Israel, reclamará ahora jurisdicción en las Áreas A y B bajo el pretexto de la protección ambiental y arqueológica.
La preservación arqueológica del patrimonio judío en Cisjordania ha sido utilizada durante mucho tiempo como justificación para afirmar la soberanía israelí y expandir los asentamientos israelíes en ese territorio, los cuales son ilegales según el derecho internacional.
Las decisiones del gabinete se basan en la ley de antigüedades de 2023, que creó un organismo denominado autoridad de antigüedades de Israel, al que se le otorgaron facultades legales ampliadas para extender su competencia a partes de Cisjordania, con el fin de asumir la responsabilidad sobre los sitios arqueológicos allí. Ahora, políticos israelíes buscan establecer una nueva entidad llamada autoridad del patrimonio de Cisjordania, que tendría poderes aún más intrusivos, regulando amplias zonas del territorio palestino y representando otro paso hacia una anexión de facto.
La serie de cambios aprobados por gabinete israelí también abrió los registros de tierras palestinas, que documentan las reclamaciones de propiedad en toda Cisjordania. Estos registros habían permanecido confidenciales debido a la preocupación de que colonos israelíes y organizaciones de asentamientos utilizaran la información para presentar reclamaciones fraudulentas sobre tierras palestinas.
Permitir, por primera vez, que israelíes compren tierras directamente a palestinos en las Áreas A y B podría abrir la puerta al establecimiento de asentamientos israelíes ilegales en medio de ciudades palestinas como Ramalá, que han servido como los últimos bastiones del autogobierno palestino en Cisjordania.
Si bien los Acuerdos de Oslo establecieron el marco del autogobierno palestino en la Cisjordania ocupada por Israel, la expansión constante de asentamientos y la actividad militar israelí en el territorio han destruido cualquier esperanza de autogobierno palestino a corto plazo.
El 15 de febrero, el gabinete israelí anunció además, por primera vez desde 1967, que iniciaría un proceso de registro de tierras palestinas en el Área C, que está bajo control civil y militar de Israel. Bajo este nuevo cambio, las reclamaciones de propiedad consideradas inválidas —según lo determine la administración civil israelí— darán lugar a que las tierras “vacantes” sean reclamadas como propiedad israelí.
Permitir que la administración civil israelí ejerza jurisdicción en el Área A —que, según los Acuerdos de Oslo, debería estar bajo control civil y militar total de la Autoridad Palestina— no solo socava el limitado grado de autogobierno palestino en su dispersa red de municipios fragmentados, sino que también justifica legalmente la intervención casi constante de fuerzas israelíes dentro del Área A, incluida la escolta de colonos israelíes a sitios religiosos.
Al menos 1050 palestinos, incluidos al menos 230 niños, han muerto a manos de fuerzas israelíes en Cisjordania entre el 7 de octubre de 2023 y el 27 de enero de 2026, según un informe de situación de la UNRWA. El 17 de febrero, fuerzas israelíes irrumpieron en una aldea al sur de Yenín, persiguiendo a periodistas palestinos locales con un vehículo militar.
El Ministerio palestino de Asuntos Exteriores afirmó que tales medidas equivalen a una anexión de facto de tierras palestinas y contradicen directamente la posición declarada del presidente estadounidense, Donald Trump, “quien rechaza la anexión y la expansión de asentamientos”.
La economía palestina está al borde del colapso. Desde el 7 de octubre de 2023, a los palestinos se les ha prohibido en gran medida trabajar dentro de los territorios ocupados por Israel, eliminando una fuente significativa de ingresos.
Cronología de los planes de la ocupación para anexar Cisjordania (1967-2025)
1967 – Tras la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza, Israel comenzó a aplicar una estrategia destinada a imponer un hecho consumado en el territorio palestino. La ocupación adoptó una política acelerada de colonización, vinculando los asentamientos israelíes a la infraestructura de los territorios ocupados, en lo que más tarde se conoció como “anexión gradual”.
1967 – Plan del ministro Yigal Allon: primer plan oficial para dividir Cisjordania, proponía la anexión de la mayor parte del valle del Jordán, este de Al-Quds y los asentamientos de Gush Etzion, mientras se otorgaba a los palestinos una autonomía limitada. Aunque el régimen sionista se negó a ratificarlo, el plan permaneció como referencia para propuestas posteriores.
1980 – Anexión de Al-Quds: el parlamento israelí aprobó la ley de la “Jerusalén Unida”, marcando la primera anexión efectiva y pública desde 1967, y reflejando el paso de una política de facto sobre el terreno a una legislación oficial.
2000 – Plan Katz: cuatro miembros del parlamento de Israel, encabezados por Yisrael Katz, propusieron imponer la soberanía israelí sobre los asentamientos en Cisjordania y Gaza, pero el parlamento no aprobó la iniciativa.
2012 – Proyectos de Bennett: el líder del partido ‘Nueva Derecha’, Naftali Bennett, propuso anexar el Área C y otorgar pleno estatus legal a la presencia israelí, con el objetivo de consolidar el control legal israelí sobre los territorios palestinos.
2016 – Proyecto Shaked: la entonces ministra de asuntos judiciales de Israel, Ayelet Shaked, presentó un proyecto de ley para ampliar la jurisdicción de los tribunales civiles israelíes al Área C y reducir el papel del tribunal supremo, con el fin de facilitar la colonización y la anexión.
2017 – Proyecto del partido Hogar Judío: el partido impulsó la “Ley de Regularización” para legalizar asentamientos construidos en tierras privadas palestinas; el proyecto superó su segunda y tercera lectura.
2017– Propuesta de Yoav Kisch: el comité central del partido Likud aprobó su propuesta de anexar los asentamientos en Cisjordania. Posteriormente se presentó formalmente un proyecto de ley, pero Benjamín Netanyahu solicitó posponer la votación debido a entendimientos con la administración estadounidense.
2018 – Proyecto de Caroline Glick: la dirigente de la Nueva Derecha llamó a anexar toda Cisjordania, ofreciendo a los palestinos en las zonas anexadas la posibilidad de solicitar la ciudadanía israelí, aunque preveía que la rechazarían.
2019 – Planes de Benjamín Netanyahu: anunció su intención de anexar los asentamientos, los principales bloques coloniales y el valle del Jordán, aprovechando el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre el llamado “Acuerdo del Siglo”.
2020 – Proyecto de ley de May Golan: una diputada del Likud presentó un proyecto para extender la soberanía al valle del Jordán, el norte del mar Muerto y los asentamientos en Cisjordania.
2025 – Simcha Rothman, Limor Son Har-Melech y Dan Illouz propusieron un proyecto de ley que considera a Cisjordania parte integral del régimen d Israel. El proyecto fue aprobado en lectura preliminar por el parlamento israelí con 71 votos a favor y 13 en contra, con varias ausencias y competencia interna entre partidos de derecha por el liderazgo del proyecto de anexión.
¿Cómo el mundo está permitiendo la anexión de Cisjordania?
Es importante comprender que todo esto ha sido posible por la negativa de la comunidad internacional a abordar la criminalidad del régimen israelí en su conjunto.
Las condenas a ataques individuales de colonos israelíes en los últimos dos años y la negativa a desarmar a Israel a pesar de haber cometido genocidio son precisamente lo que permite que Israel continúe con su expansión colonial. Durante años, los palestinos, así como organizaciones internacionales de derechos humanos, han advertido no solo sobre la creciente violencia de los colonos israelíes, sino también sobre una clara sincronización de esfuerzos entre el ejército y las milicias armadas israelíes en Cisjordania.
Los palestinos compartieron informes, intentaron contar historias de miles de árboles arrancados, de tuberías de agua destruidas por israelíes y de incendios provocados a gran escala en diferentes ciudades y pueblos, de colonos armados con armas de grado militar y entrenados por el ejército en asentamientos ilegales.
Sin embargo, el mundo definió la violencia solo cuando se presentaba en forma de balas y bombas, lo que permitió a Israel cambiar de estrategia en Cisjordania. Mientras los palestinos están desarmados en Cisjordania, lo único que quedó fueron protestas y llamados a la cobertura mediática. La violencia ejercida contra los palestinos se redujo a actos de hostilidad aleatorios y excepcionales.
