“Quiero decirle al presidente Trump que nosotros no queremos una nueva guerra fría. No queremos tener preferencia por ningún país (…) Queremos tratar a todos en igualdad de condiciones y recibir de ellos un tratamiento también igualitario”, ha manifestado este domingo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante una rueda de prensa en Nueva Delhi antes de viajar a Corea del Sur.
Las declaraciones del mandatario se producen en un momento de redefinición de la política exterior brasileña, apenas un día después de que Brasil y La India firmaron un acuerdo estratégico de inversión y cooperación técnica enfocado en la exploración y desarrollo de minerales críticos.
El mandatario brasileño ha dejado claro que su país no está dispuesto a asumir un papel subordinado en la nueva arquitectura tecnológica global y ha afirmado que Brasil no será convertido en una “colonia tecnológica”.
En ese sentido, ha defendido la cooperación con La India como una “política de iguales”, en contraste con lo que describió como prácticas de corte autoritario por parte de potencias que buscan imponer condiciones unilaterales en sus acuerdos internacionales.
“Lo que no vamos a permitir es que nuestros minerales críticos sean explotados como en el pasado, cuando los mandábamos fuera para comprar luego el producto fabricado”, ha destacado, aludiendo al histórico patrón de exportación de materias primas sin valor agregado.
En paralelo, ha confirmado que prevé reunirse próximamente con el presidente estadounidense, Donald Trump, y ha adelantado que buscará una agenda amplia enfocada en comercio e inversión. “Hablaré de comercio, de alianzas universitarias …, pero quiero hablar de todo. Incluyendo la inversión estadounidense en Brasil, que dejó de existir hace mucho tiempo”, ha señalado.
Asimismo, ha indicado que presentará una propuesta de cooperación bilateral contra el crimen organizado, aunque ha condicionado cualquier avance a la extradición de brasileños prófugos en Estados Unidos. “Si el gobierno americano está dispuesto a combatir el narcotráfico, estaremos en primera línea, pero que nos manden a los bandidos brasileños que viven en mansiones en Miami”, ha concluido.
Desde su retorno a la Casa Blanca, Donald Trump ha enfatizado que la búsqueda y explotación de recursos estratégicos constituye un eje central de su política exterior, como evidenciaron sus intentos de influir en Ucrania para asegurar el control de las denominadas tierras raras a cambio de apoyo en el conflicto con Rusia.
En este contexto, Washington ha intensificado en los últimos años su estrategia para garantizar el acceso a minerales críticos en América Latina mediante acuerdos bilaterales, incentivos financieros y presión diplomática, para reducir su dependencia de China en cadenas de suministro estratégicas. Países como Brasil, Chile y Argentina —ricos en litio y tierras raras— se han convertido en actores clave dentro de esta competencia geoeconómica, generando debates sobre soberanía, transferencia tecnológica y control de recursos naturales.
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