Los participantes en la “Gran Marcha por Venezuela” condenaron el domingo la agresión militar estadounidense contra su país, lanzada el sábado y que derivó en el secuestro del presidente constitucional, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York, donde serán procesados por el supuesto cargo de “narcotráfico”, según afirma Washington.
En Caracas, las principales concentraciones se celebraron en las inmediaciones de la avenida Bolívar, el Palacio de Miraflores y otras zonas donde se ubican edificios públicos.
En estos momentos hay más de 50mil venezolanos y venezolanas en la avenida Urdaneta de Caracas manifestándose en contra de la agresión unilateral del régimen de Trump y exigiendo el retorno de su Presidente.
— Carlos Monsonis (@MonsonisCarlos) January 4, 2026
No lo verás en los medios porque rompe el relato de guerra pitiyankee. pic.twitter.com/2phxTzcdrg
Los manifestantes sostenían banderas nacionales e imágenes del mandatario, junto al expresidente y el líder histórico de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, mientras repetían cánticos como: “Maduro, aguanta, el pueblo se levanta” y “El pueblo unido jamás será vencido”.
Entre los carteles y pancartas se leían mensajes como “El imperio lo secuestró, lo queremos de vuelta”, “Regrésennos a nuestro presidente obrero”, “Con Maduro siempre leales”, “Venezuela no se rinde” y “La soberanía no se negocia”.
Entre las figuras más destacadas que tomó parte en la marcha de Caracas fue Rosinés Chávez, hija de Hugo Chávez, quien consideró el sangriento ataque estadounidense al país como una agresión directa contra la soberanía nacional y un ataque al orden democrático vigente.
“Estamos aquí todos juntos y no solamente aquí en Caracas. Estamos en toda Venezuela exigiéndole al mundo que se respete la soberanía de Venezuela, que se respete nuestra independencia, que nos devuelvan a nuestro presidente”, manifestó Rosinés, enfatizando que la marcha del domingo estaba destinada a defender no solo a Maduro, sino a “la patria”.
Tras esta agresión, el presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró que asumiría el control de Venezuela; mientras su secretario de Guerra, Pete Hegseth, defendió que la operación militar permitiría a Washington acceder a la “riqueza y los recursos adicionales” del país bolivariano.
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