El sondeo, realizado por YouGov entre 5637 adultos, indica que el 58 % de los consultados se opone a autorizar a Washington el uso de bases aéreas británicas para una eventual agresión militar contra Irán. De ese total, el 38 % manifestó una “oposición firme”, mientras que el 20 % se declaró “algo en contra”.
Los datos reflejan que el rechazo es especialmente significativo entre los votantes de los principales partidos del país. Según la encuesta, el 48 % de los simpatizantes del Partido Laborista, el 47 % de los Liberal Democrats y el 68 % de los partidarios del Green Party se muestran firmemente contrarios a esta posibilidad.
El debate se desarrolla en medio de tensiones entre Londres y Washington por el archipiélago de Chagos y la base de Diego García. Según The Times, el gobierno de Keir Starmer se ha negado a respaldar cualquier acción militar estadounidense contra Irán y no ha autorizado el uso de bases aéreas británicas para tal fin.
El rotativo también señaló que Downing Street mantiene reservas jurídicas sobre la eventual concesión de ese permiso, ante el riesgo de posibles repercusiones legales internacionales. Washington necesitaría el consentimiento explícito de Londres para emplear instalaciones ubicadas en territorio británico.
Por su parte, The Daily Telegraph informó que, según una resolución de la ONU adoptada en 2001, el Reino Unido podría ser considerado responsable si facilita una acción internacional ilícita con pleno conocimiento de sus circunstancias.
Tras el ataque estadounidense a Irán el pasado verano, el Gobierno británico evitó pronunciarse sobre la legalidad de las acciones, mientras que el fiscal general, Richard Hermer, advirtió que cualquier participación británica más allá de la defensa de sus propios intereses sería ilegal.
La guerra de 12 días comenzó el 13 de junio, cuando Israel lanzó una agresión injustificada contra Irán, atacando instalaciones militares, nucleares y civiles. Una semana después, Estados Unidos se sumó a los ataques contra sitios nucleares iraníes.
Irán respondió con misiles y drones contra objetivos estratégicos israelíes y la base aérea estadounidense de Al-Udeid en Catar. El 24 de junio logró imponer un alto el fuego a los agresores.
Fuentes gubernamentales citadas por la prensa británica aseguran que Londres difícilmente participará en una acción preventiva contra Irán, lo que indica que la postura legal del país se mantiene sin cambios.
En paralelo, la canciller británica Yvette Cooper, de visita en Estados Unidos, reiteró antes de reunirse con su homólogo estadounidense Marco Rubio la necesidad de priorizar la vía diplomática respecto al programa nuclear iraní, subrayando que el diálogo debe prevalecer sobre la escalada militar.
Desde principios de enero, las tensiones se han intensificado tras las amenazas de Trump sobre una posible acción militar contra Irán.
Ante esta coyuntura, el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, menospreció el pasado martes las amenazas militares de Estados Unidos, destacando que “un portaaviones es, por supuesto, un instrumento peligroso; pero más peligroso que el portaviones es el arma que puede hundirlo en el fondo del mar”.
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