Un estudio de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento y la Red de Estudios para el Desarrollo revela que Lima, en el desierto, aún consume más agua de lo recomendado internacionalmente. En 2025 se registraron 5971 interrupciones del servicio, obligando a miles de familias a almacenar agua.
En Lima, el consumo de agua varía considerablemente: mientras algunos hogares superan los 200 litros diarios, otros apenas alcanzan 77 litros, lo que contribuye al estrés hídrico de la ciudad.
Mejorar la infraestructura y que las autoridades coordinen acciones conjuntas podría ser clave para enfrentar la crisis de agua que vive Lima.
Por su parte, la Contraloría advirtió que el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima enfrenta riesgos recurrentes para mantener el reparto gratuito de agua en cisternas, dejando periódicamente sin suministro a familias vulnerables de Lima.
Aarón Rodríguezm, Lima.
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