En un mensaje publicado en su cuenta de X, Bruno Rodríguez denunció “el ofrecimiento tardío, limitado y sobrepreciado de ayuda material para un grupo de personas con propósitos políticos, groseramente oportunistas”.
El ministro cubano de Relaciones Exteriores enfatizó que lo que define la actitud del Gobierno de Estados Unidos hacia Cuba y su pueblo es “la guerra económica despiadada y prolongada que han experimentado varias generaciones de cubanos”.
“Esa política de agresión y bloqueo debe cambiar”, subrayó el canciller cubano.
Estas declaraciones se producen después del plan anunciado el jueves por Washington, que contempla una partida de seis millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba.
La asistencia no se entregará directamente al Gobierno cubano, sino que se gestionará a través de la Iglesia Católica. Según el procedimiento detallado, los suministros se enviarían desde Miami en paquetes que, al arribar al territorio insular, quedarían bajo la responsabilidad de representantes de las parroquias locales para su distribución efectiva.
La medida se produce en un momento crítico para la isla, marcada por una severa escasez de hidrocarburos y tensiones diplomáticas, bajo la presión de la Administración de Donald Trump.
En este contexto, el secretario general de la ONU, António Guterres, se ha mostrado “sumamente preocupado” por la situación humanitaria en el país caribeño, dada su necesidad de importar petróleo.
Asimismo, se declaró “sumamente preocupado” por la crisis humanitaria, la cual se intensificó tras la interrupción del suministro de crudo procedente de Venezuela luego del secuestro por parte de EE. UU. del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en enero de este año.
Trump firmó la semana pasada una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” respecto a Cuba, al calificar al país caribeño como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
La medida establece un nuevo sistema arancelario que permitiría a la Casa Blanca aplicar gravámenes adicionales a las importaciones de cualquier país que, directa o indirectamente, suministre petróleo a la isla.
La Habana condenó las nuevas sanciones de Estados Unidos, calificándolas de un brutal acto de agresión y advirtiendo sobre su impacto en el bloqueo económico y arancelario.
ayk/rba
