• Benjamín Netanyahu (1º de izda.), al lado del canciller del gobierno fugitivo de Yemen, Jalid al-Yamani, Polonia, 14 de febrero de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 15 de febrero de 2019 0:56

La presencia del canciller del gobierno fugitivo de Yemen en una cumbre celebrada en Polonia era parte del complot israelí-estadounidense contra Oriente Medio.

Así lo ha denunciado el movimiento popular yemení Ansarolá, condenando la participación de Jalid al-Yamani en la conferencia sobre Oriente Medio, copatrocinada por EE.UU. y Polonia, en la que el canciller del gobierno fugitivo se sentó junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Mediante un comunicado emitido hoy jueves por su oficina política, Ansarolá ha subrayado que Al-Yamani no representó a la nación yemení en esta cumbre —realizada los días 13 y 14 de febrero—, y ha asegurado que los yemeníes “se oponen a cualquier forma de normalizar las relaciones con Israel”, un plan tramado por algunos Estados árabes ribereños del Golfo Pérsico.

“El hecho de que Jalid al-Yamani se haya sentado al lado del premier israelí deja patente el derrumbe moral y el servilismo del (ex) gobierno satélite de Yemen” y sus aliados saudíes y emiratíes, se lee en la nota.

Ansarolá ha acusado a Al-Yamani de “traicionar” a la nación y a todos los valores y tradiciones de Yemen con su participación en dicha reunión.

El hecho de que Jalid al-Yamani se haya sentado al lado del premier israelí deja patente el derrumbe moral y el servilismo del (ex) gobierno satélite de Yemen” y sus aliados saudíes y emiratíes, se lee en un comunicado emitido por la oficina política del movimiento popular yemení Ansarolá.

 

El movimiento popular ha reafirmado, además, la determinación del pueblo yemení en defender la causa palestina y en seguir luchando contra la agresión liderada por Arabia Saudí contra Yemen, agresión que cuenta, según Ansarolá, con el apoyo directo de EE.UU. e Israel.

Netanyahu ha considerado como “un hito” la conferencia sobre Oriente Medio de Varsovia, donde participó junto a algunas potencias árabes, con la esperanza de que este frente común permita una normalización de sus relaciones en la región.

El evento, que incluía temas de la región de Oriente Medio, entre ellos el caso palestino-israelí, fue boicoteado por Palestina, que había enfatizado que no delegaría a nadie el derecho a negociar en nombre del Estado de Palestina.

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