Por: Mohsen Pakaein *
Aunque el propósito declarado de la visita del vicepresidente estadounidense J.D. Vance a Armenia y Azerbaiyán era avanzar en el proceso de paz entre ambos países, los medios estadounidenses han sugerido que el verdadero objetivo radicaba en el interés de la Casa Blanca en construir un corredor vial y ferroviario de 34 kilómetros, conocido como Zangezur, para conectar Azerbaiyán con Najicheván.
La reunión de agosto de 2025 entre los líderes de Armenia y Azerbaiyán y el presidente de Estados Unidos en la Casa Blanca fue vista ampliamente como carente de resultados sustanciales y similar a un espectáculo político destinado a rehabilitar la imagen belicista de Donald Trump.
Durante la reunión, Ilham Aliyev y Nikol Pashinyan incluso nominaron a Trump para el Premio Nobel de la Paz, una propuesta que fracasó, dejando a los líderes de Bakú y Ereván compartiendo esa vergüenza política.
A cambio, Trump se comprometió a desplegar empresas estadounidenses para construir el cruce propuesto.
El corredor, ubicado en la provincia armenia de Syunik (totalmente dentro de su integridad territorial y a lo largo de la frontera con Irán), uniría el este de Azerbaiyán con su enclave occidental, Nakhchivan.
Sin embargo, las condiciones y la viabilidad de construir esta ruta dependen de las negociaciones de paz en curso entre Armenia y Azerbaiyán, que se han estancado debido a diferencias no resueltas.
Mientras tanto, Estados Unidos, en pos de sus propios intereses, parece decidido a apropiarse de la paz lograda entre Armenia y Azerbaiyán en Moscú en 2020 insertando empresas estadounidenses en la construcción del llamado corredor Zangezur.
Fuertes reacciones ante presencia de EEUU en el Cáucaso
Sin embargo, el proyecto está lejos de ser sencillo: las condiciones de Armenia para aprobar el cruce aún no se cumplen y las negociaciones con Azerbaiyán aún no se han resuelto.
La presencia de Estados Unidos en el Cáucaso, particularmente como actor beligerante cerca de las fronteras con Irán, no puede justificarse y ya ha provocado fuertes reacciones de Irán e incluso de Rusia.
Si Armenia y Azerbaiyán pretenden abrir este cruce con plena seguridad, les conviene excluir la intervención estadounidense.
Zangezur se encuentra en la provincia armenia de Syunik, dentro de la integridad territorial del país, aunque también limita con Irán. Teherán ha dejado claro al gobierno armenio que no tolerará la presencia estadounidense en sus fronteras, ni siquiera bajo el pretexto de actividades comerciales.
Irán mantiene relaciones constructivas con Armenia y Azerbaiyán dentro de su política más amplia de fortalecer los lazos con los estados vecinos.
En consecuencia, el cruce podría desarrollarse mediante la participación de empresas técnicas y de ingeniería iraníes, azerbaiyanas y armenias, garantizando una calidad y un coste adecuados.
Los motivos de Estados Unidos para entrar en el Cáucaso Sur, una de las encrucijadas estratégicas de Eurasia, son muy cuestionables. Al consolidarse en la región, Washington parece decidido a enviar una señal amenazante a Rusia y reforzar su posición geopolítica.
Tanto Rusia como China han expresado su preocupación por la injerencia estadounidense, mientras que Armenia y Azerbaiyán han insistido en la necesidad de que el paso se mantenga seguro. Armenia, en particular, ha declarado explícitamente que no comprometerá su integridad territorial.
En este contexto, es imperativo que los responsables de la toma de decisiones en Bakú y Ereván evalúen cuidadosamente los riesgos y las consecuencias geopolíticas de la presencia estadounidense.
Al reconocer los objetivos de Washington, podrán salvaguardar mejor la paz, la estabilidad y la seguridad logradas en el Cáucaso Sur desde el fin de la guerra entre Armenia y Azerbaiyán.
* Mohsen Pakaein es un exdiplomático iraní y analista de política exterior.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
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