• El buque destructor USS Gravely lanza misiles Tomahawk contra las posiciones de Ansarolá en Yemen, 12 de enero de 2024.
Publicada: domingo, 1 de febrero de 2026 19:15

Ansarolá ha advertido del alcance de la guerra en caso de cualquier agresión contra Irán o Yemen, aseverando que sus secuelas irían más allá de las fronteras.

Las locuras sionistas, apoyadas por las fuerzas hipócritas de la región, encenderán un incendio cuyo daño no se limitará a un partido en particular, sino que será general y abarcará a todos”, ha alertado este domingo, Mohamed al-Farah, alto miembro de la Oficina Política del movimiento popular yemení Ansarolá, en una nota emitida en su cuenta en X.

El funcionario yemení ha enfatizado que el enemigo sionista, Estados Unidos, y traidores en la región no obtendrán ningún beneficio real de las políticas de agresión, y ha asegurado que enfrentarán grandes pérdidas en los niveles político, militar y económico.

En este contexto, ha aseverado que estas pérdidas tendrán efectos acumulativos a corto y largo plazo, y conducirán a resultados destructivos compuestos, que harán que las fuerzas de agresión pierdan la carta del poder que juegan como un medio para lograr la hegemonía o imponer su voluntad en el futuro.

 

Las advertencias de Al-Farah se producen en medio de la escalada de las tensiones regionales, la continua agresión israelí contra la Franja de Gaza y el creciente alcance de la confrontación en la región, incluidos los repetidos ataques contra Yemen y la escalada estadounidense contra Irán y sus aliados.

La región también vive un estado de aguda tensión, en medio de crecientes advertencias sobre las repercusiones de cualquier nuevo aventurismo militar que pueda conducir a una expansión del conflicto y amenazar la seguridad regional e internacional, especialmente a la luz de la interdependencia geopolítica y económica, y el impacto de cualquier escalada en la navegación internacional, los mercados energéticos y la estabilidad global.

Irán y Estados Unidos viven en las últimas semanas una escalada de tensiones, luego de los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, de que una “armada masiva” se estaba moviendo hacia Irán, junto con su demanda de que Teherán “se siente a la mesa” para negociar sobre su programa nuclear, pero bajo las condiciones de Washington.

Los funcionarios iraníes han advertido que cualquier ataque estadounidense provocaría una respuesta “rápida y completa”, aunque reiteraron que Teherán sigue abierto a negociar solo en “términos justos, equilibrados y no coercitivos”.

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