• El recinto de la Mezquita Al-Aqsa, en Al-Quds (Jerusalén).
Publicada: miércoles, 4 de julio de 2018 14:49

El régimen israelí anula la prohibición de que sus parlamentarios visiten el recinto de la Mezquita Al-Aqsa, en la ciudad palestina de Al-Quds (Jerusalén).

El primer ministro del régimen de ocupación, Benjamín Netanyahu, anunció el martes que ya no está en vigor esa prohibición, anulando de este modo un acuerdo alcanzado hace tres años con Jordania, país custodio de los lugares sagrados de la ocupada Al-Quds.

Conforme al tratado de paz de Wadi Araba (1994) entre Jordania y el régimen de Tel Aviv, Amán tiene la responsabilidad de proteger los lugares santos tanto islámicos como cristianos de la ciudad, y los judíos pueden entrar, pero no realizar rituales. No obstante, los colonos y militares israelíes irrumpen con gran frecuencia en la Al-Aqsa y sus explanadas y, según reconocen las Naciones Unidas, cometen “provocaciones religiosas”.

En virtud de la decisión del premier israelí, los legisladores podrán en adelante visitar el mencionado lugar, de gran sacralidad para los musulmanes, una vez cada tres meses, y también se autorizará a visitarlo a los ministros del régimen.

La medida ha suscitado el elogio de varios ministros parlamentarios y personalidades israelíes, si bien algunos, como el titular de la cartera de agricultura, Uri Ariel, han exigido ir más allá y que se permita a los judíos rezar y celebrar ritos religiosos dentro del recinto de la Mezquita Al-Aqsa.

El gobierno de ocupación bajo el mando de Netanyahu y la Administración del (presidente estadounidense Donald) Trump son completamente responsables por esta peligrosa escalada (...) que podría llevarnos a un conflicto religioso”, ha dicho el portavoz de la ANP, Yusef al-Mahmud, sobre la decisión israelí de permitir la visita de parlamentarios israelíes al recinto de la Meqzuita Al-Aqsa.

 

“El Monte del Templo (nombre que dan los israelíes a la Mezquita Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca) debe estar abierto para los rezos judíos todo el año. Pido al primer ministro que abra el Monte del Templo para las oraciones judías sin limitaciones”, ha dicho Ariel.

En su reacción a la decisión de Netanyahu, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) la ha denunciado en los términos más enérgicos y la ha descrito como una grave y descarada provocación que “alienta que se dañe uno de los sitios más sagrados del Islam”.

“El gobierno de ocupación regido por Netanyahu y la Administración del (presidente estadounidense Donald) Trump son completamente responsables de esta peligrosa escalada (...) que podría llevarnos a un conflicto religioso”, ha dicho este miércoles el portavoz de la ANP, Yusef al-Mahmud, citado por la agencia palestina WAFA.

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