• Tropas estadounidenses desplegadas en una base en el norte de Irak.
Publicada: lunes, 13 de enero de 2020 15:53
Actualizada: lunes, 13 de enero de 2020 17:40

Un parlamentario iraquí dice que EE.UU. debe pagar una indemnización de $20 billones por destruir su país, y no al revés como solicita Trump para abandonar Irak.

“Estados Unidos debe pagar por el daño que infligió a Irak, que según estimaciones internacionales se calcula en más de 20 billones de dólares”, ha dicho este lunes Salam al-Shammari, un parlamentario iraquí y miembro de la coalición Saairun (Marchamos, en español), liderada por el clérigo chií Muqtada al-Sadr.

Al-Shammari comentaba las declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trumpquien indicaba hace días durante una entrevista con Fox News que EE.UU. no pondría fin a su presencia militar en el país árabe sin que se le pague la inversión militar que ha hecho a lo largo de los años.

El diputado iraquí ha añadido que Trump dice repetitivamente que Irak debería pagarle a su Gobierno una indemnización, pero se ha olvidado de que la gran destrucción y devastación infligidas en Irak fueron causadas por los sucesivos gobiernos estadounidenses.

 

“La ocupación estadounidense de Irak y su comportamiento terrorista en esta tierra han alcanzado la categoria de masacre y por tanto hay que demandarlos ante los tribunales internacionales, y también denunciar a todo aquello cuyos actos terroristas contra el pueblo iraquí ya están probados”, ha aseverado.

El proyecto para expulsar a los militares estadounidenses arrancó justo después de que las fuerzas norteamericanas bombardearan el 30 de diciembre varias posiciones del Movimiento de Resistencia Islámica de Irak, conocido como Kataeb Hezbolá, que forma parte de las Unidades de Movilización Popular de (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), en el distrito de Al-Qaim, en la provincia de Al-Anbar (oeste).

Sin embargo, el asesinato del comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, que tuvo lugar el 3 de enero, fue la gota que colmó el vaso y aceleró dicho proceso.

El Parlamento iraquí aprobó dos días después una resolución, donde pidió al Gobierno de Bagdad que cancele la solicitud de asistencia de EE.UU. y ponga fin a la presencia de sus fuerzas en el marco de la llamada coalición anti-EIIL (Daesh, en árabe) o en cualquier otro contexto.

EE.UU., no obstante, se niega a abandonar el país que, además de grandes cantidades de recursos naturales, es geográficamente importante.

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