• El vicesecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Políticos, David Hale, en el Capitolio, en Washington D.C., 20 de noviembre de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: domingo, 15 de diciembre de 2019 19:05
Actualizada: domingo, 15 de diciembre de 2019 19:35

Un alto responsable de Hezbolá denuncia que la visita del vicesecretario de Estado de EE.UU. para Asuntos Políticos, David Hale, a Beirut tiene fines sediciosos.

El jefe adjunto del Consejo Ejecutivo del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), el sheij Nabil Qauq, ha dicho este domingo que la visita de Hale al país árabe, prevista para la semana entrante, tiene como objetivo intensificar las tensiones y crear caos en beneficio de Israel.

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“EE.UU. toma el camino de la hostilidad hacia El Líbano; uno de sus objetivos es socavar el poder de defensa libanés en confrontación con el régimen israelí”, ha afirmado.

También ha lamentado que las autoridades de la Casa Blanca siempre hayan ofrecido apoyo al régimen de ocupación de Tel Aviv, como ocurrió en el caso de la guerra de los 33 días en 2006, contienda impuesta a El Líbano por Israel, de la que salió victorioso el país árabe.

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Los planes de EE.UU. para debilitar a El Líbano y Hezbolá, incluida la imposición de sanciones a Beirut, fracasaron, ha enfatizado, para luego subrayar que el país árabe frustrará las intenciones de Washington.

 

Según Qauq, las sanciones políticas y económicas del Departamento del Tesoro de EE.UU. no solo se dirigen a Hezbolá, sino que también muestran enemistad hacia el pueblo libanés.

Dichos embargos, ha agregado, así como declarar a Hezbolá terrorista, no han debilitado a este movimiento, sino que, más bien, han hecho que aumenten tanto sus partidarios como la popularidad de su secretario general, Seyed Hasan Nasralá.

La visita de Hale se produce en momentos en los que se registra una crisis en El Líbano, que desde principios de octubre es escenario de masivas protestas contra la precaria situación económica y la subida de los impuestos. Ante el creciente descontento popular, el primer ministro libanés, Saad Hariri, presentó su renuncia y la de todo su Gobierno, por lo cual, el presidente del país, Michel Aoun, llamó a formar un nuevo gabinete que responda a las exigencias del pueblo.

El Líbano, efectivamente, se ha convertido en objeto de presiones internacionales, en concreto de Washington. De hecho, en febrero, cuando Beirut anunció la formación de un nuevo Ejecutivo, EE.UU. e Israel intentaron debilitar y crear discordias entre los libaneses con miras a evitar la influencia de Hezbolá en el Gobierno. 

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