• El presidente de EE.UU., Donald Trump, con el secretario de Energía Chris Wright (izq.) y el secretario del Interior Doug Burgum, en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington.
Publicada: sábado, 14 de febrero de 2026 9:08

EE.UU. permitió a multinacionales petroleras retornar a Venezuela, lo que supone una estrategia para controlar los recursos provenientes de los hidrocarburos.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos levantó el viernes las duras sanciones al petróleo de Venezuela, emitiendo una licencia general a las multinacionales como la estadounidense Chevron, la española Repsol, la italiana Eni y las británicas BP y Shell para que reanuden su actividad de petróleo y gas en el país sudamericano.

Los embargos formaban parte de un estricto régimen de sanciones que el presidente estadounidense, Donald Trump, impuso a Venezuela en 2019, bajo su primer mandato, los cuales casi paralizaron la economía del país caribeño y generaron una crisis económica que deterioró las condiciones de vida de la gente.

El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, quien visitó el miércoles Caracas, dijo que las ventas de crudo venezolano desde el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante una incursión militar de Estados Unidos llevada a cabo el 3 de enero, ya han alcanzado 1000 millones de dólares, una cifra que podría crecer a otros 5000 millones en los próximos meses, según estimaciones de Washington.

 

Esto mientras que los ingresos estarán bajo control estadounidense hasta que exista un “gobierno representativo”, según afirmó Wright, lo que muestra los esfuerzos de Washington para mantener el dominio financiero sobre las riquezas petroleras de Venezuela.

El jueves, Trump destacó los avances en el sector energético venezolano, afirmando que las ventas de crudo de este país beneficiarán “pronto” al pueblo venezolano. “El petróleo está comenzando a fluir, y grandes cantidades de dinero, no vistas en muchos años, pronto beneficiarán enormemente al pueblo venezolano”, dijo.

Washington alega que su objetivo es atraer inversiones para reactivar la producción petrolera de Venezuela y mejorar la economía del país fuertemente afectada por sanciones estadounidenses, aunque los analistas señalan que los beneficios significativos podrían tardar entre 5 y 10 años.

Trump y otros altos cargos de su Gobierno se han arrogado el control unilateral de la industria petrolera venezolana por tiempo “indefinido”, tras aseverar que solo Washington autorizará las ventas de crudo procedentes del país suramericano.

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