“El desarrollo de China es una oportunidad para Europa, y los desafíos de Europa no provienen de China”, dijo el viernes Wang Yi durante una reunión con sus homólogos francés, Jean‑Noël Barrot, y alemán, Johann Wadephul, al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Sus declaraciones se produjeron en medio del aumento de tensiones comerciales y geopolíticas entre el gigante asiático y la Unión Europea (UE) debido al déficit comercial y los estrechos lazos entre China y Rusia sobre todo desde el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022.
El enfoque busca limitar dependencias estructurales del bloque comunitario en sectores estratégicos, como tecnología 5G, paneles solares y materias primas. Entre otras medidas, la UE ha implementado sanciones y aranceles a la importación de vehículos eléctricos chinos para proteger la industria local. Esto se suma a los esfuerzos del bloque de reducir su dependencia de un Estados Unidos cada vez más impredecible.
Wang aprovechó también la cita para promover a China como un socio confiable de la UE, advirtiendo que “el unilateralismo, el proteccionismo y la política de poder”, que están en aumento en el mundo, son los principales problemas de los Veintisiete.
Ante tal coyuntura, el jefe de la Diplomacia china expresó su esperanza de que Europa “aplicara una política racional y pragmática hacia China”. “Las dos partes son socios, no adversarios, la interdependencia no es un riesgo, los intereses entrelazados no son una amenaza y la cooperación abierta no perjudicará la seguridad”, añadió.
Wang también se entrevistó con la ministra de Relaciones Exteriores británica, Yvette Cooper, y le dijo que Pekín y Londres deberían “explorar más posibilidades de cooperación”.
China ha advertido contra las medidas proteccionistas de la UE, asegurando que tomará todas las medidas necesarias para proteger sus intereses.
Por otra parte, las políticas hegemónicas de la Administración Donald Trump, el proteccionismo comercial estadounidense, las políticas arancelarias de Trump, la competencia tecnológica, y la autonomía en defensa, entre otras, han hecho que Europa busque independencia estratégica ante el riesgo de ruptura en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
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