• El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, en una visita a La India, 27 de junio de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 30 de julio de 2019 9:43

En medio de sanciones antiraníes, Pompeo expresa su deseo de visitar Irán y aparecer en la televisión estatal del país, una postura que genera polémicas en medios.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, ofrece esta propuesta en medio de la escalada de tensiones entre ambos países tras la retirada de Washington del acuerdo nuclear, sellado en 2015 entre Irán y seis potencias mundiales, y la reimposición de las sanciones contra el pueblo iraní.

En el contexto de su estrategia de “presión máxima”, Washington también ha militarizado aún más el Golfo Pérsico, enviando portaviones y buques de guerra para, según los funcionarios iraníes, llevar a cabo una guerra psicológica contra el pueblo persa.

Ante tales medidas provocativas de Estados Unidos, la pregunta es que la oferta de Pompeo podría ser una postura pro democrática o un truco político-mediático.    

El ofrecimiento del secretario de Estado fue rechazado inmediatamente por los funcionarios iraníes. El portavoz del Gobierno, Ali Rabiei, ironizó el tema, diciendo que Pompeo “ya puede ser entrevistado por Marzie Hashemi”, presentadora de la cadena de noticias en inglés Press TV, quien fue detenida el pasado 13 de enero por la Policía en el Aeropuerto Internacional de Saint Louis-Lambert, en la ciudad de San Luis (estado de Misuri), sin que se hayan presentado cargos formales en su contra. EE.UU. puso en libertad a la presentadora, tras 10 días de mantenerla retenida en prisión, donde fue sometida a tratos inhumanos.

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Las medidas restrictivas contra los periodistas iraníes se producen en un momento en que los columnistas de los diarios y canales televisivos estadounidenses CNN, New York Times y CBS News, entre otros están presentes en las ruedas de prensa de funcionarios de alto rango de Irán y abordan algunos eventos como elecciones presidenciales del país persa.

La libertad dada a los periodistas estadounidenses no es comparable con la de sus pares iraníes en suelo de EE.UU., según los funcionarios iraníes. Hasan Abedini, un alto funcionario del Servicio Exterior de la Organización de la Radio y Televisión de Irán (IRIB, por sus siglas en inglés), ha dicho recientemente que el corresponsal de IRIB en Nueva York se enfrenta a una serie de restricciones y, a veces, “no puede proveerse de comida” debido a las políticas mediáticas de Washington.

“Restringir el acceso al corresponsal de IRIB es un claro ejemplo de violaciones de derecho internacional por parte de EE.UU.”, ha denunciado, añadiendo que también es una medida contra la libertad de expresión.

Tales políticas contra la libertad de expresión no se limitan a los presentadores y periodistas, sino que las cuentas iraníes de las redes sociales como Twitter, Youtube y Facebook son blanco de la censura.

En el caso más reciente, la firma estadounidense Google volvió a bloquear en abril pasado el acceso de los canales HispanTV y Press TV a sus cuentas de YouTube, notificando que encontró infracciones a sus normas, sin ofrecer más detalles.

 

Parece ilógico que mientras las empresas estadounidenses bloquean los medios iraníes, Pompeo busca entrevistarse con dichos medios. Entonces surge la pregunta: ¿esto es lógico?

Pompeo goza de muchas opciones para comunicarse con los iraníes. Hay varias cadenas televisivas en idioma persa que están en contra del sistema de la República Islámica de Irán. BBC Persian, Iran International (en el Reino Unido) y Voz de América en persa (VOA, Voice of America) son las más conocidas que buscan expandir propagandas antiraníes a través de impuestos recaudados por sus ciudadanos.

En noviembre, Pompeo mantuvo una entrevista con BBC Persian en la que advirtió de que, si Teherán no cumple las exigencias de Washington, el pueblo iraní pagará el precio.

BBC Persian estuvo administrada por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido con un presupuesto de 23,4 millones de dólares, pero la cadena afirma que se financia a través de la suscripción televisiva a partir de 2014. Se han gastado, según los informes, más de 5 millones de libras para instalar la cadena.

Por otra parte, Pompeo ha politizado la negativa de Irán. Al ser rechazado para visitar Teherán, Pompeo ejemplificó la reciente visita del canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, a EE.UU. para participar en una reunión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Zarif llega aquí, viene a Nueva York, conduce por la ciudad más maravillosa de EE.UU. y habla con los medios de comunicación, habla con el público estadounidense”, dijo el diplomático estadounidense.

Pompeo criticó implícitamente la visita de Zarif, pero no aborda las restricciones del Departamento de Estado de EE.UU. contra el canciller iraní. Según una nota diplomática de Estados Unidos enviada a la misión de Irán ante la ONU y a la que tuvo acceso a mediados de julio la agencia británica de noticias Reuters, los diplomáticos están sujetos a las mismas restricciones de movimiento impuestas por Washington al jefe de la Diplomacia iraní.

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Tanto las declaraciones de Pompeo con BBC Persian donde amenazó implícitamente al pueblo iraní como su postura no realista sobre la visita de Zarif a Nueva York ponen de relieve que la Administración de Donald Trump se enfrenta a una confusión en su política exterior al respecto de Irán.

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