El pasado 26 de septiembre los padres de familia vieron pasar 11 años, fue día en el que no volvieron a sus hijos. Ellos salieron de sus casas para asistir a una marcha en la Ciudad de México, pero en Iguala, Guerrero donde pretendían conseguir autobuses para el viaje, fueron interceptados por la policía y luego entregados a un grupo criminal que los desapareció, para siempre. Son 11 años sin saber en dónde están si tienen vida o en dónde quedaron sus cuerpos, si es que los mataron. Investigaciones van y vienen y tres fiscalías, no saben con certeza ni una ni otra cosa, los padres aún menos.
Los padres de los 43 normalistas desaparecidos, salieron a marchar por primera vez este año 2026 para demandar resultados concretos que no han recibido de tres fiscalías ni de tres presidentes.
La actual Fiscalía General de la República tiene sus propias líneas de investigación, pero los padres de los estudiantes han pasado por la tristeza, la desesperación y ahora el enfado por el abandono en que se encuentran.
Ayotzinapa, el nombre de un pequeño poblado en la sierra de Guerrero, pero conforme avanzan los años, se ha convertido en un símbolo de ineficiencia policial. En 11 años, no se sabe el paradero de 43 estudiantes desaparecidos en una sola noche en la vía pública y con muchos testigos.
Arturo Calvillo, Ciudad de México
frr/rba
