“(…) romper relaciones con Venezuela es algo que es impensable e imposible. (…) Es muy difícil”, ha declarado la jefa de la Diplomacia colombiana.
Romper relaciones con Venezuela es algo que es impensable e imposible. (…) Es muy difícil", declara la ministra de Asuntos Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín.
Las declaraciones de la Holguín se produjeron después de que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunciara el jueves que había decidido llamar a consultas a su embajador en Caracas (capital venezolana) debido a la tensa situación vivida en los últimos días en las fronteras comunes.
En alusión a unos 185 colombianos deportados por Venezuela, Holguín hizo hincapié en que la tolerancia del Gobierno de Bogotá ha llegado hasta el límite, añadiendo que la ofensa de Venezuela no es contra algunos colombianos se dirige a todo el país.
Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó ampliar el cierre de la frontera con Colombia a otros cuatro municipios del estado occidental de Táchira y alertó que la línea limítrofe no será abierta hasta que Bogotá tome una serie de medidas disuasivas contra los fenómenos del paramilitarismo y el contrabando.

Maduro sostuvo que la medida se debió a un nuevo ataque fronterizo perpetrado por los paramilitares colombianos contra las unidades militares venezolanas.
Esto viene un día después de que las cancilleres de Venezuela y Colombia, Delcy Rodríguez y María Ángela Holguín, respectivamente, mantuvieran reuniones para abordar los hechos fronterizos.
Maduro también afirmó el sábado que la frontera con su vecino permanecerá cerrada hasta que se restablezca la paz en la zona.
Las tensiones transfronterizas se han intensificado después de que los paramilitares atacaran el pasado 20 de agosto a efectivos venezolanos en Táchira, y a consecuencia tres resultaron heridos.
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