El Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones el miércoles a cuatro empresas y sus buques petroleros asociados –el Nord Star, el Rosalind, el Valiant y el Della–, según Washington, están involucrados en evasiones de sanciones para el Gobierno de Venezuela.
Además, el Departamento estadounidense acusó a las cuatro empresas –Aries Global, Corniola, Krape Myrtle y Winky International–, todas con sede en China, de formar parte de la llamada “flota fantasma que opera en Venezuela”.
“La acción de hoy indica además que aquellos involucrados en el comercio de petróleo venezolano continúan enfrentando riesgos significativos de sanciones”, señaló el Tesoro en el comunicado.
El 11 de diciembre, Washington incluyó en su lista a otros seis petroleros que transportan petróleo venezolano.
Las sanciones se producen en un contexto en el que Estados Unidos ha incrementado la presión sobre Venezuela en los últimos meses, en particular mediante el fortalecimiento de su presencia militar en el sur del Caribe con la justificación de combatir contra tráfico de drogas.
El 16 de diciembre, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un “bloqueo total y completo” contra “todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela”, al acusar al país sudamericano de “robar el petróleo de EE.UU.”. Tras el anuncio, EE.UU. también ha comenzado a interceptar e incautar petroleros con crudo venezolano.
Aunque la Administración estadounidense presenta estas operaciones como parte de una ofensiva “antinarcóticos”, tanto analistas como el Gobierno venezolano sostienen que el verdadero objetivo es derrocar al gobierno de Nicolás Maduro para tomar el control de las vastas reservas de petróleo del país sudamericano.
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