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Publicada: martes, 24 de marzo de 2020 13:36
Actualizada: martes, 24 de marzo de 2020 15:21

Un neumólogo explica la variedad de impactos que sufren los pulmones en quienes se enferman del nuevo coronavirus, conocido como COVID-19.

“El revestimiento del árbol respiratorio se lesiona, causando inflamación. Esto a su vez irrita los nervios en el revestimiento de las vías respiratorias. Solo una mota de polvo puede estimular la tos”, explica John Wilson, presidente del Real Colegio de Médicos de Australia, citado el lunes por los medios.

Pero cuando empeoran las condiciones, añade Wilson, “va más allá del revestimiento de las vías respiratorias y pasa a las unidades de intercambio de gases, que se encuentran al final de las vías aéreas. Si se infectan, responden vertiendo material inflamatorio en los alvéolos que se encuentran en el fondo de nuestros pulmones”.

Sin embargo, si además los sacos de aire se inflaman, esto podría provocar una efusión de material inflamatorio (líquido y células inflamatorias) en los pulmones, lo que derivará en neumonía, resalta el especialista australiano en Neumología.

Wilson señala que los pulmones que se llenan de material inflamatorio no pueden llevar suficiente oxígeno al torrente sanguíneo, lo que reduce la capacidad del cuerpo para tomar oxígeno y eliminar el dióxido de carbono.

Esa es la causa habitual de muerte por neumonía grave (…) Una vez que tenemos una infección en el pulmón y, si involucra los sacos de aire, la respuesta del cuerpo es primero tratar de destruir al virus y limitar su replicación”, indica al explicar cómo responde el organismo.

 

El especialista también divide en cuatro amplias categorías las personas que contraen el temible coronavirus:

1. Los menos graves son aquellos pacientes que son “subclínicos” y que tienen el virus, pero no tienen síntomas.

2. Los que contraen una infección en el tracto respiratorio superior son quienes “tienen fiebre y tos, y quizás síntomas más leves como dolor de cabeza o conjuntivitis”. Esas personas con síntomas menores aún pueden transmitir el virus, pero pueden no ser conscientes de ello.

3. El universo más amplio es el de personas que desarrollan los mismos síntomas similares a la gripe, que generalmente los mantendrían fuera del trabajo y que los conducirían a una consulta en alguna guardia hospitalaria. La fiebre es más alta, la tos sostenida y el dolor de cabeza mucho más severo.

4. Un cuarto grupo desarrollará una enfermedad grave, que incluso presentará neumonía. Dependiendo de la fortaleza del cuerpo del paciente, la enfrentará con mayor o menor riesgo.

El nuevo coronavirus, que fue detectado por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan, se ha propagado por más de 195 países del mundo. Actualmente, los datos globales indican que la rápida dispersión del COVID-19 ha provocado que 395 532 personas se hayan infectado y que, de estas, 17 229 hayan fallecido.

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