Mediante un mensaje dirigido este jueves al pueblo iraní, el presidente Masud Pezeshkian destacó que los acontecimientos violentos que ha vivido este mes la nación fueron producto de una “conspiración estadounidense-sionista” y “una venganza cobarde de los enemigos de la nación iraní” tras su derrota en la guerra estadounidense-israelí de 12 días en junio.
“Lo que todos hemos vivido en las últimas semanas ha sido una experiencia difícil y dolorosa que ha dejado profundas cicatrices. Estos amargos acontecimientos fueron sumamente dolorosos e inaceptables para mí, como su presidente electo”, expresó el mandatario, a la vez que manifestó su “profunda simpatía” a las familias afectadas.
El presidente iraní explicó que actores hostiles convirtieron “el escenario de la protesta civil y legítima del pueblo en una batalla sangrienta y violenta” que resultó en la muerte de más de 3000 ciudadanos y dejó lesiones físicas y mentales a miles más.
El miércoles, la Fundación para Asuntos de Mártires y Veteranos de Irán anunció que 2427 personas inocentes, incluidos civiles y fuerzas de seguridad, forman parte de un total de 3117 fallecidos durante los actos terroristas.
Pezeshkian señaló que las “mismas manos malvadas” que en la guerra de los 12 días derramaron la sangre de más de 1000 mujeres, hombres, jóvenes, niños, científicos y comandantes iraníes, han emergido y, con la ayuda de una serie de mercenarios, convirtieron la protesta —que es el derecho natural de una sociedad dinámica y vibrante— en una furia impía, en la que cientos de mezquitas, escuelas, lugares públicos y bienes nacionales quedaron reducidos a cenizas.
Al reafirmar su compromiso de salvaguardar los derechos de los ciudadanos, aseguró haber encargado a varios grupos “examinar cuidadosamente las causas y los factores detrás de estos eventos” para identificar y eliminar “las raíces de la violencia”. “La protesta es un derecho natural de los ciudadanos y el gobierno se considera obligado a escuchar la voz del pueblo”, insistió.
Tras afirmar que las autoridades ejercerán “el máximo cuidado” al manejar los casos de detenidos, precisó que se observará la justicia, la equidad y la compasión para distinguir a los manifestantes y aquellos engañados de los individuos “cuyas manos están manchadas con la sangre de personas inocentes”.
El presidente iraní afirmó que el gobierno se considera responsable de todos los perjudicados en los recientes acontecimientos y trabajará “en la medida de lo posible” para compensar los daños con la ayuda del pueblo iraní.
Al final, auguró un “futuro brillante y firme” para la nación de Irán mediante la unidad, la cohesión y la cooperación entre los tres poderes del Estado y bajo la guía del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei.
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