• Irán explica fases de protestas que dieron paso a “guerra terrorista”
Publicada: lunes, 12 de enero de 2026 10:56
Actualizada: lunes, 12 de enero de 2026 16:34

Irán asegura que desde el 8 de enero enfrenta ataques terroristas y anuncia que presentará pruebas que vinculan a EE.UU. e Israel con los disturbios recientes.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, ha asistido este lunes a una reunión con embajadores y jefes de misiones diplomáticas extranjeras acreditadas en Teherán, la segunda de este tipo tras la denominada “guerra de los 12 días” israelo-estadounidense contra la nación iraní de junio pasado.

En el encuentro, ante los embajadores del Reino Unido, Alemania, Rusia, India, Corea del Sur, Venezuela y Turquía, entre otros, Araqchi ha destacado que “el pueblo iraní se prepara para celebrar en pocas semanas el aniversario de la victoria de la Revolución Islámica”, mientras ahora enfrenta disturbios y actos terroristas.  

Al explicar el desarrollo de los acontecimientos, el jefe diplomático iraní ha indicado que, en una primera fase, se produjeron “manifestaciones completamente pacíficas, principalmente en mercados y gremios económicos”, y ha remarcado que “desde la perspectiva del Gobierno iraní y conforme a la Constitución, la protesta pacífica es un derecho de todo ciudadano”.

Después de tres días de protestas pacíficas —ha agregado Araqchi—, el Gobierno inició de inmediato un proceso de diálogo, que redujo las manifestaciones y permitió que “la negociación sustituyera a la protesta”. “El presidente se reunió con responsables de cámaras de comercio y representantes de los sectores económicos, los ministros escucharon sus demandas y se diseñaron medidas y reformas económicas”, ha precisado. 

Sin embargo, ha indicado que, a partir del 1 de enero, comenzó una segunda fase, caracterizada por la entrada de “nuevos actores que empujaron las manifestaciones hacia la violencia”. “Desde el 8 de enero nos enfrentamos a una fase completamente distinta”, ha expresado Araqchi, al asegurar que “elementos terroristas y grupos armados ingresaron en las protestas, con armas de fuego, con el objetivo de desviar el curso original de las manifestaciones hacia el caos, el derramamiento de sangre y la violencia nacional”.

“Elementos armados disparaban contra la policía y las fuerzas de seguridad, y nos dimos cuenta de que no solo disparaban contra la policía, sino también contra la gente común, y su único objetivo era aumentar el número de muertes, y hay abundantes pruebas. El objetivo era aumentar el número de muertes porque Trump había dicho que si alguien moría, intervendríamos, y esto es una clara intromisión en los asuntos internos de otros países”, ha sostenido el canciller iraní.

Araqchi: los ataques siguieron métodos similares a Daesh

En este sentido, Araqchi ha asegurado que muchos fallecidos “recibieron disparos por la espalda”, y ha denunciado que los alborotadores en Irán utilizan métodos “similares a los utilizados por el grupo terrorista Daesh”, incluidos decapitaciones, incendios de personas vivas y ataques sistemáticos contra edificios públicos, comisarías, viviendas y comercios.

Según el ministro, “más de 200 tiendas fueron incendiadas en una sola ciudad”, así como ambulancias y “53 mezquitas”; mientras que, a su juicio, “ningún iraní ataca una mezquita”.

Araqchi ha afirmado que “la tercera fase ya no puede calificarse de protestas, sino de una guerra terrorista en ciudades del país y ataques terroristas”, y ha precisado que desde el 10 de enero las fuerzas de seguridad han retomado el control, deteniendo a numerosos implicados junto con su armamento. “Existen abundantes pruebas de injerencia extranjera que serán presentadas al pueblo iraní y a la comunidad internacional”, ha destacado.

En este contexto, ha criticado la postura de algunos países occidentales que, conforme ha dicho, “en lugar de condenar el terrorismo, condenan a la policía iraní”, mientras “han guardado silencio ante la muerte de más de 70 000 personas en Gaza”. “Irán reconoce el derecho a la protesta pacífica, pero ningún país tolera incendios, ataques armados ni asesinatos”, ha insistido. 

El canciller ha asegurado que “más del 70 % de los ciudadanos iraníes considera que el origen de estos disturbios es externo” y ha afirmado que Teherán seguirá estos casos “a través de tribunales nacionales e internacionales”.

Irán vincula disturbios de enero con la guerra de los 12 días

Araqchi considera que los acontecimientos registrados entre el 8 y el 10 de enero constituyen “la continuación de la guerra de los 12 días” y ha asegurado que se trata de “un diseño elaborado desde el exterior con el objetivo de trasladar el caos al interior del país”.

El jefe de la Diplomacia persa ha sostenido que, durante la denominada guerra de los 12 días, los agresores cometieron “un grave error de cálculo”, al pensar que “el pueblo iraní estaba descontento, pero la población respondió con cohesión y resistió frente a los ataques”. Tras ese fracaso, ha proseguido Araqchi, “cambiaron de estrategia y esta vez iniciaron operaciones terroristas desde dentro”, con la intención de “transformar los núcleos de descontento social en núcleos terroristas y vincularlos a grupos armados”, con el fin de “crear las condiciones para una posible intervención militar extranjera”, pero también han cometido “otro error de cálculo”.

Araqchi ha reiterado que “en la actualidad, las fuerzas de seguridad mantienen el control de todas las ciudades del país”, así como “un dominio informativo completo sobre los elementos terroristas”, y ha asegurado que Teherán “conoce los países donde se celebraron las reuniones de planificación de estos hechos y lo dará a conocer”.

En referencia a la movilización nacional convocada para este lunes, ha señalado que “el pueblo iraní se congregará hoy en todo el país en torno a la bandera de la República Islámica de Irán”.

El canciller iraní ha concluido señalando que “Irán no busca la guerra, pero está preparado para ella”, y añadió: “Estamos dispuestos a negociar, pero solo una negociación justa, digna, en igualdad de condiciones y con respeto mutuo”.

El 28 de diciembre comenzaron unas manifestaciones pacíficas en Teherán, la capital, donde comerciantes suspendieron de forma temporal sus actividades en señal de descontento por el pronunciado desplome de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.

Los funcionarios de seguridad iraníes informan que cientos de individuos han sido arrestados en diversas provincias en relación con los recientes disturbios, mientras que altos funcionarios señalan la participación extranjera, incluidos Estados Unidos e Israel, como responsables de convertir las protestas económicas en disturbios violentos.

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